
18 de febrero 2021
Cuando la noche es aciaga e infinita
los fantasmas se divierten a lo lejos
dentro de una música tonta y frenética
con las sombras asfixiantes del verdugo
la selección natural es el santo oficio juzgando
a nueva generación es vana e insensible
no saben que la pandemia es sentencia de muerte
el dolor entra poco a poco quemando
hasta pernoctar en mi espalda
el amor permanece lejano e indiferente
y el sol es un extranjero desterrado
la sentencia cae terrible y casquivana
y solo esperamos la ejecución
como esa hora injusta y perversa
el plazo para salvar mi alma se vence
¿Cuántos más tienen que morir?
¿Hasta cuándo se aceptará esta realidad?
en este valle de dolores no vemos al enemigo
sólo sombras que mueren dentro de la caverna
la prudencia es oprimida por caprichos
observo desde el encierro punzante
que viven los minutos intensamente
mi entereza se fragmenta en mil partes
los susurros de felicidad se distancian
hoy me duele la noche mientras canta una cigarra
y las lágrimas son el agua que limpia mi alma








