
No te llamaré,
aunque me duele abstenerme.
No te llamaré,
aunque no puedo evitar tu imagen en mí.
No te llamaré,
pero no dejo de desear que la telepatía funcione,
que sea realidad la transmisión mental
¿mental? ¡que va! ¡migración del corazón!
¿Pueden transmitirse imágenes del corazón?
no lo sé, pero deseo que sí,
porque esto que mueve es irracional,
intempestivo y calorífico.
No te llamaré,
aunque mi dispositivo móvil está presto.
No te llamaré,
porque juré no hacerlo.
Confirmo:
no te llamaré,
porque sí puedo evitar el teléfono,
no juraré evitar ser telépata consumado,
maestro en el arte de emitir imágenes,
pensamientos y sentimientos hacia un solo destino,
punto de llegada: labios carmesí.
En fin... seguiré radiando
para que seas tú quien se comunique.
Abel Pérez Rojas es director general de Sabersinfin.com y catedrático del Centro Internacional de Prospectiva y Altos Estudios (CIPAE)
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