27 de octubre de 2014
En una casita de paja
te encontré llorando
maldiciendo tu amarga soledad
y bendiciendo tu hermosa humildad.
Muy sola y triste te encontrabas
cabizbaja con el rostro escondido
entre las sabanas completamente rasgadas
por el tiempo transcurrido.
Tus vestiditos enteramente sucios
y rotos por el uso acostumbrado
en esa tarde tan fría y nublada
y afuera el mal tiempo en un día nublado.
Un frío intenso
hacia tronar completamente tu casita
hecha de ramas de los árboles
y tan hermosa como lo es tu carita.
Al llegar la primavera
tu casita cobro gran fuerza
y reverdeciendo los campos sinuosos
hicieron de tu casita, una gran fortaleza.
Ya no encontraras abandonadas
pues llegue a tiempo para estar a tu lado
regocíjate llena de alegría
y levantemos esta nuestra casita
que será para siempre, nuestra morada.








