A poco no soy bello
Minuto a Minuto

Figúrense nomás, qué desfiguros.
Imaginen la foto:
Con rostro de ternura, yo,
Cargando un niño,
Un bebe de dos años
Con su carita tierna

Que ni siquiera sabe todavía
Dónde queda saturno;
Si llegó en tren nocturno,
O en carretilla de albañil.
Figúrense nomás.
Yo, el que insulté a mis testaferros
Porque no andaban ya de perros
Quemando las aldeas de mis vecinos,
O violando a las cabras, si preciso,
Porque mujeres no quedaban
Después de delicadas incursiones
Que un día sí y otro también,
Tenían por vocación de mis creencias
Que emprender diariamente.

Imagínenme a mi,
Con cara de mastín,
Esbozando beatífica sonrisa,
Intentando tocar
Las mejillas rosadas
De la criatura, que, asustada,
Busca, con la mirada, quien lo salve
Del olor, del contacto
Molesto de este
Su servidor,
O sea, yo,
Quien ayer en la tarde
Dije a mi secretario de defensa:
Mira, quiero el informe
De cuántos “talibanes”,
Puros truhanes para mi,
Quedaron hechos trizas,
Y luego me presenten las cenizas
De lo poco que quede de sus miembros,
Sobre todo de ese,
El que más me fastidia,
Su miembro genital.

Yo, con una criatura
Entre mis brazos de gorila,
Solo para decirle a los presentes
Con gesto “penitente”,
Que soy un hombre tierno,
Como quien dice “alma de Dios”;
Yo, que me he prometido
Cubrir la cuna y el origen
De la escritura y de los números
Con porquerías y de despojos:
La comida chatarra,
Los tanques Sherman, los mejores
De este planeta y sus alrededores.

Imagínenme, pues,
Enviando a viudas, madres
Y noviecitas santas (si las hay),
Mis condolencias
Porque ayer
Quedaron destripados
En dieciocho atentados,
Treinta y cinco marines,
Pues al Qaeda
No se queda
Con las manos cruzadas.
(¡Qué furia! no poder eliminarlos,
¡Qué frustración!
¡Que mierda! son).

En fin, lo que me importa,
Es que ustedes me crean:
Soy un hombre de paz
Con la misión de refinar,
Civilizar, pulir
A todos esos ¡hijos del Islam!
Y ya después, veremos
Cómo le haremos
Para civilizar a los de abajo,
A los de allí tras mis fronteras
Que me presumen de prosapias,
En sus pirámides antiguas,
Y en las Estelas que dejaron
Los sacerdotes en Copán
Y en todo Yucatán.

Por lo demás,
Digo y repito:
Yo soy un hombre bueno y cariñoso
Con las criaturas, con los niños,
Los de aquí, los bebés
De Texas y de Utah.

¡Mírenme en esa foto!
A poco no soy bello…

Ricardo Montes de Oca, Pza. S. Fco., Puebla, Pue., 8-8-07

Ricardo Montes de OcaRicardo Montes de Oca ha escrito novelas, ensayos, cuentos y poesía. Ricardo ha cursado estudios profesionales en México y Rusia.