Cuando lleguemos al puerto,
No habrá flores,
No habrá juegos pirotécnicos,
Luces feéricas, ni aromas.
Habrás solo oscuridad,
Taladrar de los oídos,
Punzones que pincharán
Los ojos y las mejillas
Para que corra la sangre
Como diminuto río.
No llegarán los lamentos
Más allá de las cortezas
De abedules y de pinos;
Quedarán enmarañados
Entre las burdas raíces,
Entre las protuberancias
De las ceibas y los cedros.
Nos mirarán los gusanos,
Se preguntarán perplejos:
¿Quiénes son, por qué han venido?
Aquí no son bienvenidos,
Los volveremos carroña.
Y en carroña quedarán,
Aquellos labios carnosos,
Los ojos color de mar,
Las mejillas sonrosadas,
Los pechos, copas lechosas,
Los vientres color de mármol,
Los muslos, fino alabastro,
Ébano de las antillas,
O de África ecuatorial.
En carroña quedará
La musculatura bruta
De antebrazos y de espalda;
De cuellos como de toro,
Y de glúteos presuntuosos,
El encanto de las féminas.
En carroña quedará
La habilidad de rumiar,
De urdir, y de maquinar.
El privilegio supremo
De crear bellas resonancias,
De recrear los ocasos
En lienzos o pergaminos,
De escudriñar las estrellas;
Todo quedará en despojos
Infectos y malolientes.
En carroña quedará
La facultad superior
De dar cuenta de la luna,
De la montaña y la rosa.
No será ya, ni fantasma,
Ni soplo de suave céfiro,
Ni reflejo de la nada.
Cuando lleguemos al puerto,
No podremos disfrutar
De prestigios ni de honores,
Aunque los otros se esfuercen
Por creer que nos complacen.
Y no, no los gozaremos,
Porque ya no habrá registro,
De ruidos ni de rumores.
Cuando lleguemos al puerto,
A nadie le informaremos
Ni le rendiremos cuentas,
Porque seremos las sales,
Que ayer, nada más, gustamos
Al calor del refectorio.
Cuando lleguemos al puerto,
El ser se irá de paseo,
(Si es válida la metáfora),
Y no se oirá ni el gruñido
Del perro de la conseja
Que ladra cuando avizora
Un fantasma, según dicen.
Cuando lleguemos al puerto,
Ajenos, serán el llanto,
Los gemidos y lamentos.
Cuando lleguemos al puerto
Se terminará la fiesta.
Y ya no habrá serpentinas,
Quermeses, danzas, jolgorios
Solo un barco que nos lleve
A los centros de la nada.
Ricardo Montes de oca, Puebla, Pue., 17-4-08
Ricardo Montes de Oca ha escrito novelas, ensayos, cuentos y poesía. Ricardo ha cursado estudios profesionales en México y Rusia.








