A la deriva
Minuto a Minuto

Pierdo el sentido de las cosas.
Voy como si volara,
Voy flotando;
No puedo registrar velocidades ni destinos.
A la deriva, voy.
Sin dirección ni rumbo.

Puedo captar perfiles
De montañas, de árboles;
Puedo ver el contorno de las playas
Y percibir los movimientos
De las olas del mar,
Pero no escucho el ruido.
El rumor se me escapa.
Así, todo es silencio.
Arriba van las nubes
Como estudiando movimientos,
Lejanías y paisajes.
Por eso no se pierden;
No experimentan dudas,
Pues el cuadrante de su ruta
De antemano, ha sido definido.

Miro pasar las aves
Y me asombra
La precisión del vuelo,
El ángulo del giro,
Direccionalidad,
Destino migratorio,
La llegada sin falta.

Los ríos pueden ir
Despacio o muy de prisa,
Apresurados o tranquilos,
Con grande agitación, rugientes
O casi adormecidos,
Pero nunca se pierden.
Siempre llegan al mar,
A otro río,
Al seno de algún lago.

En cuanto a mí,
Yo se que me encamino fatalmente
Al gran océano.
Pero a lo largo del camino,
Siempre me ando extraviando,
Y no solo de rumbo.
Estriba en eso mi fastidio:
Cuando una fuerza repentina
Me arrebata el objeto de intención,
Y me queda en los labios la pregunta:
¿Qué fue eso? Me quedo en el mutismo,
Porque ya no hay sentido.
Si la cosa no está,
No tengo ya el significado.
Si no hay significado,
¿Hay sentido?  Quisiera que lo hubiera,
Pues sin el, aparece el vacío existencial,
El que induce a dejarse
A merced de los vientos.
Lo que quiere decir
Que el atributo volitivo ya está muerto.

Ricardo Montes de Oca, Pza. S. Fco., Puebla, Pue., 8-8-07

Ricardo Montes de OcaRicardo Montes de Oca ha escrito novelas, ensayos, cuentos y poesía. Ricardo ha cursado estudios profesionales en México y Rusia.