13 de marzo de 2014
Hoy huele a olvido. Recorro a pie las calles de mi pasado y siempre llego de vuelta al lugar que me ve amanecer. Cierro los ojos. Muchas historias se reproducen a alta velocidad como estrellas fugaces que inundan el cielo oscuro de mi corteza cerebral. Me confunden. Duele. No recuerdo cómo llegué aquí.
Hoy huele a nostalgia. Envueltas en humo, mis manos temblorosas acarician mis noches solitarias. Las brasas rompen el silencio mientras aceleran su paso hacia la boca. Estos destellos intermitentes de calor intentan despertar a un corazón frío que desconoce lo que es disfrutar.
Hoy huele a melancolía. Mis ojos recuerdan el agua de mar. Su sal nubla la lectura entre líneas que me tiene atrapado en el climax de esta trama, cuyo actor principal por fin es derrotado por un banco de tristeza y no sabe siquiera el origen del mismo.
Hoy huele a pesar. Mis hombros cargan las cruces que te alejaron de un refugio falso que siempre te ofrecí. Te brindé todo y a pesar de todo, amor, carnal, hijo, corazón, te fuiste. Te diste la vuelta diciendo que ese ‘todo’ siempre fue ‘nada’; que los todos, siempre falsos, estuvieron incompletos. Todos se fueron y ahora comprendo por qué. Uno a uno, hasta llegar al más paciente.
Hoy huele a olvido. Hoy que soy paciente riego con tinta nuevas razones para olvidarte. Sé que no me escuchas, que no me lees, que el muerto al pozo y el vivo al gozo. Acá te espero mientras decido volar hasta desvanecerme en el olvido.
“El siguiente paciente presenta pocos movimientos. Permanece la mayor parte del tiempo sentado. Pareciera que fuma un cigarrillo tras otro. De repente se incorpora, se para en medio de la habitación con la cabeza levantada y comienza a girar, como si estuviera en un escenario y esperara el aplauso, el reconocimiento. Luego se hinca y se lleva las manos al corazón, como implorando perdón. Se soba los hombros como si estuviera cansado de cargar algo todo el día. Entra en desesperación, camina, va, viene y por fin se vuelve a sentar a seguir… ‘fumando’. Cuentan las últimas visitas que tuvo hace años que abandonó todo y a todos hasta que terminó por abandonarse a sí mismo. Continuemos con nuestro recorrido por favor…”
Arturo López Sánchez es profesor de inglés, fotógrafo y amante de los libros. Conduce El Vórtice en Sabersinfin.com.Facebook Social Comments








