Si la vida te atrapa
Indefenso y expuesto,
Sin escudo ni amparo,
A media calle y sin linterna,
Poseerás dos opciones:
Te aplicas una noche el harakiri
O te dedicas a rezar la noche entera.
Si tuvieras acaso
En qué caerte muerto,
Vigila que no vengan zopilotes
A posarse en la barda de tu casa
Con el ojo avizor por si te caes
Y se te haga imposible levantarte.
No te hagas ilusiones:
Habrá caras bonitas
Que sonrían y bailen belly dance
Ante tus ojos ávidos,
Pero si andas hambriento
Te dirán con descaro desenvuelto:
Mira, pero no toques.
Si, por mérito propio
Un día tú dijeras
He fabricado un buen celaje,
He construido un prado floreciente,
Para tus ojos, y para tu oído
Una canción
Que brinda un homenaje la alborada,
Cuida que no la escuche el receloso,
Pues enseguida te dirá
Que tu creación es excremento.
Así es la vida en esa parte
En que te mueves cada sol,
Cada trayecto entre la aurora,
Y la llegada del crepúsculo:
Un andar siempre mascullando
Pues el saludo cotidiano
Es advertencia solamente:
No me toques ni pidas compañía,
Pues te la negaré.
Así es la vida a los setenta
Cuando ya vas para carroña:
Te quitan el derecho de querer,
De amar y de danzar con alegría,
De disfrutar de alguna compañía,
Sólo porque ya estorbas
Aunque no obstruyas nada
Ni siquiera la sombra
De mozalbetes infatuados,
Que creen en el derecho de vivir,
De bailar de contento
De beberse los vientos,
Pero sólo para ellos.
Así es, así es, así es.
Y ni le busques:
Nadie dirá: caminaremos
En plan de amigos que se brinden
Consuelo mutuamente.
Ricardo Montes de Oca, Puebla, Pue., 20-10-09
Ricardo Montes de Oca ha escrito novelas, ensayos, cuentos y poesía. Ricardo ha cursado estudios profesionales en México y Rusia.








