El cuento se ha...
Minuto a Minuto

Despacio, vamos despacio,
Despacio, pero seguros
Hacia las profundidades
Cuya sima es ignorada.
Ningún mortal ha calado
La dimensión de su fondo.
Pero febriles, ahondamos
Con rumbo hacia el precipicio,
Que, según lo detectamos,
Nos causa fascinación.

Nos atrae, nos arrebata.
Y el día se llegará
En que por fin conozcamos
Lo que encierra ese misterio,
El de las profundidades.
A ver: uno… dos… tres: ¡guerra!
Uno… dos… tres: ¡destrucción!
Uno… dos… tres: ¡hambre!;
Uno… dos… tres: ¡represión!,
Unos… dos… tres: ¡la locura!
De los que están en la cima
Con la obsesión  de aplastar
Dominar al mundo entero,
Controlar los pensamientos
Del que crea, del que trabaja,
Del que sueña a ras de tierra,
Del que no imagina mundos
En los que solo el impere:

Uno…dos… tres: el engaño
Uno… dos… tres: desmesura
En las formas de vivir
Uno…dos…tres: la locura
En el consumir los bienes
Que han sido creados por otros.
Un…dos…tres : más y más armas
Con mayor capacidad
Para causar destrucción
En los cuerpos, en las mentes,
En la piel de este planeta
Que no nos fue regalado
Para ensañarnos con él;
Que nos fue concesionado
Para alojarnos de día
Y de noche descansar;
Tal vez, hasta eternamente;  
Para nutrirnos de él,
De él aprender los ritmos
Y el latir del universo;
De él conocer las leyes
De renovación y muerte:
Simple desaparición.

Y no lo hemos entendido,
Por eso en la noche oscura,
Se escucha el clamor del viento,
El gemir de la montañas,
El rugir de los océanos,
Y el llanto de la paloma:
Saben bien que a largo plazo,
Sus días están contados.

Y lo sabemos tú y yo,
Dominados por la inercia
O por la complicidad
Con los autores del daño,
Que algún día conducirá
A preguntarnos: quién fue
El que provocó el desastre.
Y nadie dirá: yo fui.
Alguien más murmurará:
A lo mejor  fuimos todos...  

Tal vez. Pero en esta brega,
Hay actores principales,
Hay comparsas, hay bufones,
Y hay quien el circo dirige,
Dispone, ordena y gobierna;
El que mama y bebe leche,
El que chupa a dos carrillos,
Y el que ni siquiera come.

Me declaro espectador,
Que ya no ríe, y sí señala
Dónde está el malabarista
Y donde el ilusionista
Que nos muestra la chistera
Comentado circunspecto:
Lo ven: “nada por aquí”;
Vean:  “nada por acá”.
¡Y todos muertos de risa!
Sin percatarse de que
La carpa se viene encima.
Y a todos aplastará,
Y colorín colorado.

Nadie podrá comentar
Que el cuento se ha terminado.

Ricardo Montes de Oca, Puebla, Pue., 12-5-2012

Ricardo Montes de Oca

 

Ricardo Montes de Oca ha escrito novelas, ensayos, cuentos y poesía. Ricardo ha cursado estudios profesionales en México y Rusia.