Lo vivido en olvido,
No será ya vivido,
El olvido es la tumba
De la memoria y del recuerdo.
No será ya vivido,
El olvido es la tumba
De la memoria y del recuerdo.
Cuando el olvido es rey,
No queda ya vivencia de lo antiguo,
De lo que fue un día;
Porque el olvido es omisión,
El gran borrón
Del andar por el mundo,
Para después quedarse
A la sombre de un roble,
Añoso y poderoso,
Contándole al ramaje,
Cómo eran los oleajes
De los mares de oriente,
Y cómo, los visajes
Sutiles y agraciados
De las sonrisas escondidas
Detrás del abanico,
Portado por las manos
Finas y diminutas
De esas muchachas recatadas
Que paseaban por esa magistral,
La Ginza, el corazón
Del gigantesco Tokio.
No queda ya vivencia de lo antiguo,
De lo que fue un día;
Porque el olvido es omisión,
El gran borrón
Del andar por el mundo,
Para después quedarse
A la sombre de un roble,
Añoso y poderoso,
Contándole al ramaje,
Cómo eran los oleajes
De los mares de oriente,
Y cómo, los visajes
Sutiles y agraciados
De las sonrisas escondidas
Detrás del abanico,
Portado por las manos
Finas y diminutas
De esas muchachas recatadas
Que paseaban por esa magistral,
La Ginza, el corazón
Del gigantesco Tokio.
Cuando el olvido impone
Su presencia mezquina,
Se pierde la grandiosa,
La gigante experiencia
Del cambio de matices
Y tonos del Mar Negro,
Ese piélago
Cambiante de colores
Y de modulaciones,
Presenciados, ha siglos
Por los tártaros,
Aventureros que llegaron
De las amplias estepas;
Admirados los tonos
Acaso por los turcos
Abjasios, ucranianos,
Por georgianos y rusos.
Se pierden las imágenes,
Las impresiones y emociones
No solo del Mar Negro,
Sino de lo vivido en sus orillas,
En su playas rasposas,
Y en las elevaciones circundantes,
Serenos vigilantes,
De ese oleaje constante.
Su presencia mezquina,
Se pierde la grandiosa,
La gigante experiencia
Del cambio de matices
Y tonos del Mar Negro,
Ese piélago
Cambiante de colores
Y de modulaciones,
Presenciados, ha siglos
Por los tártaros,
Aventureros que llegaron
De las amplias estepas;
Admirados los tonos
Acaso por los turcos
Abjasios, ucranianos,
Por georgianos y rusos.
Se pierden las imágenes,
Las impresiones y emociones
No solo del Mar Negro,
Sino de lo vivido en sus orillas,
En su playas rasposas,
Y en las elevaciones circundantes,
Serenos vigilantes,
De ese oleaje constante.
Si el olvido se impone,
¿Dónde quedo la estepa,
Dónde los bosques siberianos;
Dónde los velos invernales
De la nieve, golpeando
Con suavidad de pluma,
Como si fuera un gato,
El suelo, ya transido
Por los fríos invernales?
¿Dónde quedo la estepa,
Dónde los bosques siberianos;
Dónde los velos invernales
De la nieve, golpeando
Con suavidad de pluma,
Como si fuera un gato,
El suelo, ya transido
Por los fríos invernales?
Si el olvido nos cubre,
Se nos fue la existencia,
Porque vivirla en el presente
Es solo la impresión
Inmediata y tangible.
Se nos fue la existencia,
Porque vivirla en el presente
Es solo la impresión
Inmediata y tangible.
Sepulcro es el olvido;
Sepulcro del recuerdo,
De la memoria, y de la remembranza;
Sepulcro en que el silencio
Es el emperador,
El dictador final,
El que todo somete
A su mando supremo.
Sepulcro del recuerdo,
De la memoria, y de la remembranza;
Sepulcro en que el silencio
Es el emperador,
El dictador final,
El que todo somete
A su mando supremo.
Hay que temerle, siempre,
Pero siempre, buscando
Sacarle vuelta y embromarlo.
Si el olvido se impone
Que sea cuando no importe
Ninguna remembranza,
Porque no haya conciencia
De placeres, deberes,
De goces, de tristezas,
De ofensas ni reproches,
De calumnias, mentiras;
De infamias y traiciones;
De lo vivido y lo sufrido,
De los repudios y abandonos.
De lo que en la conciencia se quedó
Como la sensación
De lo que fue la vida.
Pero siempre, buscando
Sacarle vuelta y embromarlo.
Si el olvido se impone
Que sea cuando no importe
Ninguna remembranza,
Porque no haya conciencia
De placeres, deberes,
De goces, de tristezas,
De ofensas ni reproches,
De calumnias, mentiras;
De infamias y traiciones;
De lo vivido y lo sufrido,
De los repudios y abandonos.
De lo que en la conciencia se quedó
Como la sensación
De lo que fue la vida.
Ricardo Montes de Oca, Puebla, Pue., 5-1- 2013

Ricardo Montes de Oca ha escrito novelas, ensayos, cuentos y poesía. Ricardo ha cursado estudios profesionales en México y Rusia.
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