El porvenir está velando
Por lo que puede ser el fin
De la ilusión o realidad
Vivida por el duende caminante,
Peregrino y perverso semoviente
Que danza hasta en la cumbre de los polos.
El duende anda orgulloso:
Ha penetrado en las entrañas de su cuna,
En las profundidades de los piélagos.
Y ha conquistado algún pedazo
De los ardientes mares arenosos.
Muchas hazañas ha logrado;
Se regodea en ellas y por ellas.
Y hasta lo anda contando
En los papiros del ayer,
Y del nacido en esta madrugada.
Mamotretos pesados se aglomeran
En las morgues repletas de anaqueles,
Donde queman a diario sus pestañas
Duendes inquisitivos
Que suele devorar los palimpsestos
Venidos desde el fondo de las lunas,
Y soles, y del vagar de las estrellas
Embelesándose en lecturas,
Que relatan hazañas,
Reales o imaginadas
Del geniecillo inquieto.
El duende hierve de entusiasmo
Porque una flecha suya
Golpeó un costado de la luna.
Y otras, se han sepultado
En el rostro de varios vagabundos
Que se mueven serenos, en el cosmos.
El duende aventurero anda diciendo:
Llegaré,
Hollaré con mi planta
Las espaldas o el vientre
De algún monstruo viajero
Que juguetea entre las entrañas
De la imponente Andrómeda.
Lo haré, ¡por Cristo! que lo haré.
¿Qué quimera, obsesión o fantasía
Se mueve entre las fibras razonantes
Del duende, cuando lanza
El subsiguiente ingenio hacia el espacio?
¿Será la fiebre razonante
De investigar de donde vino?
¿Serán sus sueños de saber
Qué porta la matriz de cada estrella?
¿Querer mostrar su omnipotencia
En torpe emulación
De las deidades que se inventa?
Este es el gran enigma
En torno del cual baila
Suda y se desespera el enanito.
Si solo el vecindario en que se mueve
Según informan los registros,
Los cálculos de que hablan
Los que miran con ojos desvelados
El cosmos que no duerme,
Esta esfera viajera
Habrá visto la luz
Hace seis mil millones de años,
¿Espera, el enanito
Que somos, en verdad,
Andar por estos lares
Un tiempo semejante,
O solo busca entretenerse
Y soñar que algún día
Conocerá el secreto que se esconde,
En lo insondable de millones,
Decenas o trillones de años luz?
Como el ciego, diremos:
Ya veremos.
Pero como sabemos,
El ciego nunca vio.
Ricardo Montes de oca, Puebla, Pue., 31-7-2012

Ricardo Montes de Oca ha escrito novelas, ensayos, cuentos y poesía. Ricardo ha cursado estudios profesionales en México y Rusia.








