De complicidades y contubernios
Minuto a Minuto

Desde los altos estamentos
Del poder  y el dominio,
Se va filtrando la sanguinolencia,
Lo maloliente de las aguas negras.
En esos altos estamentos
Se pueden contemplar
El refocilamiento, el entretenimiento,
El solaz y el deleite.

Los grandes de la tierra,
Desde sus confidentes,
Reclinatorios y poltronas,
O  sillas del poder;
Desde sus palacetes
Practican diariamente el regodeo,
Y se ufanan:
La bolsa de valores les produjo
Veinticinco por ciento de ganancias.
¿Y eso, que significa?
Una nueva mansión, un yate nuevo,
La producción  monstruosa
De más y más objetos
Tras de los cuales correrán
Grupos enloquecidos,
Creyendo que, si obtienen
La bagatela  que anunciaron
Anoche en la pantalla,
El universo llorará
Lágrimas de ternura,
Al ver como ellos gozan
De lo que al día siguiente
Será solo basura.

Hay, pues, un contubernio
Oloroso a carroña:
La confabulación
Entre manipulados  
Y manipuladores.
Estos mueven la palanquita,
Mientras que los  primeros,
Con desesperación,
Se arremolinan y se lanzan
A  mordisquear como posesos
Lo que soltó la palanquita,
El señuelo
Tras del cual correrán
Esos manipulados que, por ello,
Resultan ser los cómplices
De los confabulados,
De los ejecutores.
En ello, va su  connivencia.

¿Y los otros, por qué
Hacen las veces de mojarras,
De pargos, de jureles,
De atunes y de meros,
Peces espada y corvinas?
¿Por que no pueden resistir
El cebo que les lanzan,
La carnada prendida en el anzuelo.
Y van tras el señuelo
Con  la alegría del niño
Ante un helado de vainilla?
¿Por qué?

Porque una noche de jolgorio,
En Moulin Rouge
Las Vegas y  Riviera
Y un día de futbolito,
De estridencia de bajos y teclados,
Sin que se dieran cuenta las corvinas,
Les implantaron un motor en el cerebro
Que en automático se enciende:
De inmediato que asoma en la pantalla
La de las bragas mínimas
O el pulsador de la guitarra
Como falo en la mano,
Los jureles y pargos,
Entusiasmados y vehementes
Alegres, delirantes,
Con los brazos en alto,
Iniciarán la danza
De carbohidratos y aguas negras,
La danza del consumo.

Esa es la connivencia
En plena efervescencia
Entre  domesticados
Y domesticadores.
¿Quiénes son los que medran,
Y quienes los que engordan
Los bolsillos ajenos,
Y vacían los propios?

Ricardo Montes de Oca, Puebla, Pue., 24-1-2013

Ricardo Montes de Oca

 

Ricardo Montes de Oca ha escrito novelas, ensayos, cuentos y poesía. Ricardo ha cursado estudios profesionales en México y Rusia.