¡Cuidado con la mente!
Minuto a Minuto

Incongruencias del sentir:
Soñar que vas volando y que no avanzas,
Que te rebasan: el gorrión,
La frágil mariposa,
Errática en su vuelo,
Y muchos otros seres
Que alegremente alcanzan
Alturas que, sorprenden,
Y te causan asombro,
Enojo y frustración.

¿Por qué no  puede  ser de otra manera?
Es la pregunta.

La respuesta se cierne
Tímida, pero firme:
Porque tú no estás hecho
Para ir por los aires
Dibujando figuras
En forma de arabescos.
A ti te diseñaron
Para marchar sobre la tierra
Con paso que estremezca,
Que asombre al elefante,
A los rinocerontes,
Y haga sentir envidia
Hasta llorar de furia,
Al cocodrilo y a la oruga.

Así te proyectaron.
Pero andabas errado
Porque el poeta dijo:
Soy águila o halcón.
Y eso no es cierto:
Eso es una figura
Un tropo que fascina
Por la elegancia y el sonido.
Y tú, no tienes alas.
Confundes con sueño,  realidad.

Puedes imaginar
Que te remontas a las nubes,
Que sobrepasas las montañas,
Que cruzas por los aires
Sobre mares y océanos.
Soñar, claro, soñar.
Eso es posible;
No solo es permitido,
Hasta es aconsejable
Porque tienes derecho
A  fantasear que te distancias
De yermos infecundos,
De breñales que hieren,
De lodazales donde viven
Seres que ya no aspiran
A viajar por veredas
Bordeadas de amapolas,
De gardenias salvajes.

Pero el andar creyendo
Que el sueño es realidad,
Es  viajar extraviado
Sin rumbo ni sentido.

Volar se puede, en aeroplano,
Pero no son tus alas.
Las tuyas solo existen en la imaginación.
Y sirven para esto:
Imaginar que el mundo es tuyo
Como espacio infinito
En el que encuentras vena
Para exclamar: ‘yo soy mortal!
Pero mientras exista,
Seré conquistador
De estrellas y galaxias.

Y lo podrás hacer
Sin que te lo disputen,
Pues ese es tu tesoro;
Nadie será su dueño,
Porque en este planeta
Tu cerebro y tu mente,
Te pertenecen solo a ti:
A nadie más.

Pero, recuerda:
En la imaginación.

Si acaso lo deseas,
Ella puede guiarte hasta confines
Que nunca imaginaste que existieran
Porque es el vuelo de la mente,
Y la mente, carece de fronteras,
Y es hermoso y sublime,
Siempre que no te guíe
A imaginar que eres el dueño
De mares y montañas,
Y acabes por creerlo.

Malo, si esto sucede,
Porque serás verdugo
Y asesino brutal
De otros, que van viajando
En esta misma nave,
De la que no hay salida,
So pena de asfixiarte
En un mar que no es mar.

Ricardo Montes de Oca, Puebla, Pue., 26-5-2012

Ricardo Montes de OcaRicardo Montes de Oca ha escrito novelas, ensayos, cuentos y poesía. Ricardo ha cursado estudios profesionales en México y Rusia.