Volveremos un día
A sonreír por la aventura
Casi infantil, vivida
En las alfombras de un jardín,
Cuando el fantasma de los celos
No había dicho: ¡presente!
No se anunciaba en la mirada,
Rencoroso y hostil
El gesto de amargura y de reproche,
Ni se escuchaba todavía
La frase disonante: ¡no me toques!
La frase que fue el fin
De lo vivido en las alfombras
Del jardín citadino.
Volveremos un día, es sueño y pesadilla
Después de muchos ciclos y vivencias,
Aun creo que volveremos
A estar despreocupados
En plan de adolescentes
Irresponsables e indolentes.
Quiero creerlo, como en sueños,
En los que todo se realiza,
Hasta lo que pensaste
Que nunca vivirías:
Convertirte en Rey Midas,
Transmutarte en la sombra de tu propia sombra.
Quiero creerlo, con la fuerza
De la agonía consciente;
Quiero creerlo, sí,
A falta de esperanza.
Esa, huele a cadáver
Sin tumba conocida.
Esto es lo que desgarra
Y en secreto te impulsa
A imaginar que un día cualquiera
Te volarás tu mismo
Con un cohetón de dinamita,
O que te lanzarás a un convoy
De trenes sin control.
Entretanto, te angustia
La perspectiva oculta que te anuncia:
Cualquier día ya no verás el sol.
Pero, más atormenta la conciencia
De que ni en otra vida, si la hubiere,
Verás aquellos ojos,
Aun, estando en vida.
Y solo queda impresa
La frase destemplada
Que se quedó pegada al tímpano,
Hundida en la memoria,
Troquelada en la frente
Sin que la puedas arrancar,
Porque tampoco quieres
Que se muera esa luz,
La luz de aquellos ojos
Acusadores, denunciantes
Que te heredaron, despiadados,
Solo arrepentimiento,
Mácula indestructible,
Indeleble, indisoluble, sin final.
Ricardo Montes de Oca, Puebla, Pue., 30-4-2012

Ricardo Montes de Oca ha escrito novelas, ensayos, cuentos y poesía. Ricardo ha cursado estudios profesionales en México y Rusia.








