A la distancia, una canción
Se encaminaba a la aventura
Con su melódica textura
Y su tejido rítmico;
¿Hacia dónde volaba?
Ella misma ignoraba
Si quedaría prendida
En la nube viajera que pasaba,
O al fin se perdería
Entre cumbres y cimas
De las montañas vigilantes.
Yo escuchaba,
Interrogante, preguntaba:
¿Se podría viajar
Como en cabalgadura
Montado en los acordes
De esa melódica estructura?
Quién sabe; tal vez sí,
Pero habría que inventar
La forma de prenderse
Siquiera en una nota
Aunque fuera remota,
Desfalleciente, y ya, al final
De esa cadena de compases.
Todo bien, todo dulce
En la imaginación,
De no haber sido porque el grito,
Ríspido y destemplado
Que lanzó la garganta
De mi Aguafiestas invariable,
Decidida a quitarme
Sin que mediara alguna causa,
El mínimo placer
Que yo pudiera concebir;
Ofendida, agraviada
Por un cándido error de parte mía,
Exasperada, me exigía,
Cuando llegué a la mísera casucha:
Ándale ¡idiota!, ven, desiste
De andar tirando babas
Ante sucesos baladíes,
A los que das tanta importancia
Como si se tratara
Del fin del mundo o del diluvio.
Ten, quítate esa ropa:
El pantalón,
Y esa camisa sucia.
Así lo hice: ¡Fue mi error!
Pues con mi propio cinturón
Comenzó la tarea:
Cinturonazo va, cinturonazo viene,
Hasta que, desmayados,
Nos tiramos al suelo,
Ella, exhausta de golpear,
Yo, a punto de la asfixia
Por tanto cabronazo
Que me dejó, por todo el espinazo
Algo así como el mapa
De nuestra ínclita nación.
Ya en la noche:
Disposición a untar ungüento
Dizque para el dolor.
Y mientras masajeaba,
Vago,el remordimiento,
Se expresó: te pegué,
Pero la culpa es tuya:
Me haces encabronar.
Después,debutó el sueño,
Que acompaño al ensueño:
Las notas musicales,
Vocingleras y alegres,
Formaban una ronda
Que me envolvía y me arropaba,
Mientras, todas, cantaban
Y afectuosas, decían:
No será de por vida,
Vendrá la redención;
Andarás por el mundo,
Y verás algún día
Como florecen los cerezos.
Esa premonición, se hizo realidad:
Un verano tranquilo
Ante un buda impasible,
En los jardines orientales,
Alegres, los cerezos,
Igual que aquellas notas,
Formaron una ronda
Que me envolvía y me arrullaba
Y parecía decirme:
¿Lo vez? ¡Se hizo realidad!
Si, pero, ¡Qué joder!
Quedó el otro recuerdo...
Ricardo Montes de Oca, Puebla, Pue., 17-9-2012

Ricardo Montes de Oca ha escrito novelas, ensayos, cuentos y poesía. Ricardo ha cursado estudios profesionales en México y Rusia.








