Desaliento Melancólico (Poema)
Minuto a Minuto

30 de enero del 2021



En una triste habitación abandonada donde el tiempo,
inevitablemente, se suicida al mirar su remembranza
en un espejo que mira enmascarar su propio anhelo,
en el desconsolado ritmo de un oxidado reloj
que, desnudo, se desangra avejentando los recuerdos
de una memoria desgarrada que se ahoga germinando
el arrítmico y castrante compás de sus sollozos.

Imágenes sueltas e inconexas que se borran;
un florero marchito y deprimente se descarna
arrojando el historial de sus pétalos al precipicio
de un arraigado olvido que, ya enmohecido,
solo se recubre del rancio polvo y el hollín
en que la imagen cruel de un suspiro se masturba
y se baña intentando lavar los sinsabores
de una evocación profanada por polillas que danzan,
sin cansancio, al nefasto son de su propia angustia.

El tiempo ha pasado dejando una estridente huella
en cada esquina de esa taciturna habitación abandonada.
Atrevidas plantas se encaraman entre los tristes poros
de una alfombra que podrida, sobre sí misma, se resguarda.

Melancólica angustia que, asfixiante, así misma se desnuda
alrededor de una silla putrefacta junto al sincretismo de un altar
que, vencido, se arrepiente de vivir la esperanza ilusa de un milagro
que le dé sentido a la triste vela que, apagada, ampara
la inmunda atrofia de un recuerdo vacío donde solo habita
la nostalgia evidente de un tiempo sin cobija.

Justo así, y no de otra manera, es la imagen cruel de una depresión
que, en estos días, y sin permiso, ya me habita tras remembrar
aquellas añejas horas en que juntos habitamos una sola piel.
El despertar de la consciencia.

Juan Carlos Martínez Parra (El Monje Hereje) Integrante del Círculo de Escritores Sabersinfin