"¡DIOS!... ¡DIOS!... ¡DIOS!..." (Poema de Mino D'Blanc)
Minuto a Minuto

 

Domingo 3 de enero de 2021

¡DIOS!... ¡DIOS!... ¡DIOS!...

MINO D'BLANC

 

 Dios es y vive; no existe.

 

Es un viejo disfrazado en un mercado,

es un niño olvidado en la esquina de una calle,

es un perro callejero corriendo ante la amenaza humana,

es  una lágrima no comprendida,

es una palabra que nadie escucha,

es la libertad que el dinero no da,

es la paz que da un beso,

es la alegría que da un encuentro.

 

Dios es nuestro prójimo sin nada

más que Dios por delante...

 

Dios es el dolor que no comprendemos.

Es la sangre coagulada en la cicatriz

que sólo queda en el que la sufrió.

 

Dios es el acto no montado en el teatro,

es la escena oculta en el cine,

es el silencio de la música,

es la oscuridad perfecta de la pintura,

es el exhalar de la poesía,

es el paso quieto del ballet,

es la palabra no escrita,

es el aplauso en pausa.

 

Dios es tan único e irrepetible

que los teocráticos y teólogos

no pueden, ni saben comprender.

 

Dios es el sueño que tengo

y en el que acurruco mi mente

cuando agradezco mi éxito

y maldigo mi suerte.

 

¡Dios!... ¡Dios!... ¡Dios!...

 

Me acabo de acordar que no sé cuándo me voy a morir

-más bien a fallecer-

(nunca trato, ni trataré de morir).

 

Dios comprende al fallecido y lo abraza.

 

El muerto se queda en el panteón

o en la cripta del templo,

o en un rincón del hogar...

(o a donde lo depositen).

 

¡Dios, gracias por haberle puesto un límite a la estúpida muerte!.