El síndrome de Estocolmo (Poema / Pensamiento)
Minuto a Minuto

 

13 de diciembre de 2020

 

Has manejado mi vida como una marioneta.
Has corrompido mis principios, a cambio de monedas.
Has tasado mi valor humano por debajo del valor animal, convirtiéndome en objeto de mercado.
Me cegaste los ojos con el polvo del miedo, para que sólo pudiera imaginar pesadillas.
Muy cerca de la yugular, cortaste todos mis sueños.
Me dijiste que no necesitaba coraje, ni valor; que lo instintivo no era correcto.
No has permitido que mi raza se exprese por mi creatividad: para que no ensucie el limpio paisaje.
Me has culpado de todos pecados, de todas las inmundicias.
Has silenciado mis ansias de democracia.
Has acallado mis gritos de libertad.
Me enfrentaste entre generaciones, razas, credos, géneros…
¿Y para qué?
Pero ha llegado el día en que nada de eso me hace falta, pues comprendo que apenas eres el otro lado de mi moneda.
En este momento,
con todo el derecho que me asiste,
te digo:
ya lo sé todo,
¡vete!,
no te necesito más…

Desde el fondo de mi corazón
te despido con todo mi amor.

Pues sin lo vivido no habría podido llegar hasta aquí, tal y como soy:
fuerte, valiente, amorosa, empoderada, integrada, sana, libre, profunda y trascendente.

 

Mireya Ramírez Martínez, cuarenta años de ejercicio periodístico. Académica. Premio Estatal de Periodismo 2012. Es colaboradora asidua de Sabersinfin.com