Pétalos (Poema)
Minuto a Minuto

17 de septiembre 2020

El pétalo es el huérfano,
lo mismo si fue el viento
o unos sutiles dedos
los que lo desterraron de la flor.

En vestigio se queda, solamente:
Ya no es flor. Y si acaso
guarda aroma y color,
cuando transcurran muchos años,
marchito, mustio e incoloro,
será increíble aparición
entre las páginas de un libro.

Quien lo encuentre, si fue el sepulturero,
tal vez rinda homenaje
no tanto al pétalo,
sí a lo que simboliza
en el folclor avejentado
del amor y el romance.

Puede, que el del hallazgo
lo considere una basura
y se deshaga
de lo que otrora fuera terciopelo
y es ahora una hoja quebradiza
sin el significado que antes tuvo.
Si otro fuere el destino,
con los suspiros y el recuerdo
de todo aquello de que fue testigo,
tal vez vengan las lágrimas,
que, como herencia medieval
habrán de tributársele:

¡Oh!, tu, pétalo suave
que estuviste aquel día
entre los dedos de ella,
entre los labios de él.
(Por no decir: entre mis dedos,
o querer ocultar: entre mis labios).

Y a lo mejor, el pétalo,
si, de pronto tuviera
un soplo de conciencia,
diría: ¡qué ridículo!
No vomito, porque no tengo estómago.
De todas estas danzas
y de tantas andanzas,
lo verdaderamente cierto,
fue, que tuve una vida,
que estuve en una flor,
que nadie sabe del dolor
de quedar huérfano.
Y luego, ya de muerto,
sepultando en un libro.
No alimenté la tierra,
ni me entregué a otra corola.
Soy recuerdo de otros
pero no de mi mismo
porque no tengo historia,
carezco de memoria.
Pues historia y memoria,
solo se dan en compañía.

¿Dónde quedó la mía…?


Ricardo Montes de Oca, The italian coffee,Puebla Pue, 21-5-07