
21 de junio de 2019
A veces dormida,
otras aturdida,
pero no erradicada
ni extinguida;
se asoma,
aúlla,
quiere sangre.
Ya libre
estropea todo,
trae rayos,
truenos,
bilis y llanto.
Aprisiona al mago,
pisa al profeta,
calla al niño,
asfixia el diálogo.
Bestia mía,
mi bestia querida,
he tratado
de aprender
a vivir contigo,
de controlarte,
de dominarte,
de entenderte,
pero nada funciona,
no te vas
ni me dejas libre.
Bestia,
sé mi amiga,
toma mi mano
y caminemos juntos
aprendamos a
respetarnos mutuamente
y a vivir cada quien en lo suyo.
Abel Pérez Rojas es escritor y educador permanente. Dirige Sabersinfin.com
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