La niña de la estación de Rafael de León. Voz de Gaviota Romero
Minuto a Minuto

 

Los suspiros son aire y van al aire

las lágrimas son agua y van al mar.

Dime, mujer, cuando un amor se pira,

¿sabes tú dónde va?

 

Bajaba todos los días

de su casa a la estación

con un libro entre las manos

de Bécquer o Campoamor.

Era delgada y morena,

era de cintura fina,

era más cursi que un guante

la señorita Adelina.

Y como ver pasar trenes

era toda su pasión,

en el pueblo la llamaban,

la Niña de la Estación.

 

¡Adiós, señor, buen viaje!

¡Adiós, que lo pase bien!

¡Recuerdos a la familia!

¡Al llegar escríbame!

¡Mándeme usted la sombrilla!

¡No olvide "La Ilustración"!

¡Y no olvide que me llaman

la Niña de la Estación!

 

Volverán las oscuras golondrinas

en mi balcón sus nidos a colgar,

pero aquel ambulante de correos,

aquel no volverá...

 

Descarriló el tren expreso

una mañana de abril

y aquel descarrilamiento

hizo a Adelina feliz.

Ella vendóle la frente

y lo cuidó como a un niño,

y él, que era guapo y valiente,

juróle eterno cariño.

Y luego cuando a la noche

volvió a partir en el tren,

con voz de carne membrillo

así le dijo al doncel...

 

Adiós, amor, buen viaje.

Adiós, que lo pases bien.

Recuerdos a tu familia.

Al llegar escríbeme.

No te olvides del retrato,

mándame "La Ilustración"

y no olvides que te espera

la Niña de la Estación.

 

Mi carta que es feliz, pues va a buscaros,

cuenta os dará de la memoria mía.

Aquella mujer soy, que de esperaros,

se quedó en la estación helada y fría.

 

Pasaron meses y meses

y aquel galán no volvió

y Adelina se ha casado

con el jefe de estación.

Pero con tan mala suerte

que a los dos días del hecho

murió su pobre marido

de dos anginas de pecho.

Y la pobre medio loca

creyéndose en la estación

cuando ya se lo llevaban

así al fiambre cantó:

 

Adiós, amor, buen viaje.

Adiós, que lo pases bien.

Recuerdos a la familia.

Al llegar escríbeme.

No te olvides del retrato,

mándame "La Ilustración"

y no tardes amor mío

que hace frío en la estación.

 

Colaboración de Gaviota Romero