Del pensamiento. Del ser. De mi alma de mujer
Minuto a Minuto

25 de abril de 2017

Dedico este texto a todas las mujeres que seguimos luchando contra el cáncer de mama. Somos GUERRERAS, GRANDES, VALIOSAS. Nuestro valor está en nuestro SER no en nuestro cuerpo. A ustedes mi admiración y respeto por siempre. Marcel. 

Cuando era niña y mis pechos pequeños, buscaba el reflejo en cualquier espejo, anhelaba guardar dos ingenuos secretos, que a solas, mis manos encontraban sedientos. 

Me preguntaba para que tenerlos, dolía al alba, dolía todo el tiempo, pero ser mujer era más bello si ellos crecían cada primavera, cada verano y durante el invierno. Un día dejé serlos, me acostumbré a su mirada apuntando al cielo, me acostumbré a ti soñando con ellos, busqué tu boca para beberlos y sentir las caricias de entre tus dedos. Ellos resguardan mi pecho, templo donde mi corazón se mece, allí donde nace el amor, donde un hueco si duele; donde un mar de emociones si vives o mueres. Ellos prodigan calor a quien se refugia un tiempo, va y viene como el ruiseñor que busca alimento, como el botón de una flor que abre al viento y da de su miel el sabor del dulce y tibio fermento. 

Así llegó el momento de ser madre de vidas y anhelos... Así llegó el momento de prodigar amor blanco, en tan vital alimento. Después ya no hay misión, ni líquido tibio del tiempo, son víctimas de la gravedad, cayendo como hojas de otoño al suelo, como dos palomas blancas a ras del vuelo... suaves y blandos pedazos de luna... proveedores de placer, del maná y almohadas de cuna, también seda en la piel de quien los toca y acaricia con fina ternura… Fugas historia ausente de glorias, algún día dormirán en el ocaso del tiempo, por fin y para siempre" 

 

 Marcel Moranchel

(Todos los derechos reservados y registrados) Poema tomado del Libro poemario de reflexión femenina: "Del pensamiento. Del ser. De mi alma de mujer" Autora: Mónica Moranchel (Marcel)

 

Fotografías tomadas por Juan Cortazar (D.R) y Marcel.