NUESTRO PLANETA TIERRA
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Por: Erasmo Sondereguer*

                                            I

 
Y vendrán otros seres a la Tierra destruida
Y hallarán una historia de inconsciencia suicida
 
Abrirán un museo
Un inmenso museo
Y serán exhibidos
Aquí están los humanos
Seres sabios, algunos
Ambiciosos, dementes
Santos, cristos, malvados.

 

 
Andarán por las ruinas
De los griegos, romanos
Y  la América libre
Desde el sur hasta el norte
Donde fueron los Incas
Los Aztecas, los Mayas
Y verán los estadios
De Pelé y Maradona

 

Mucha mezcla en un circo

Que es humano y rezonga

Y al final, ¿qué ha quedado?

Destrucción y deshonra.

 

Es la tierra de Hitler

Napoleón y Mahoma

De Pascal, Mahatma Gandi

De Leonardo, de Sakespeare

Y las bellas señoras:

Pompadour, La Curie

y la dulce Madona

 

Pasen, entren, contemplen

El poder y la gloria.

 

Aquí tienen un tigre

Un león, una foca

La ballena gigante

Un gorila sin manos,

Sin cabeza y le siguen

Tiburones sangrando

Las aletas le roban

Elefantes y rinos

Acabados sin gloria.

Extinción sin reservas

Y el humano se mata

Es suicidio sin honra

Es cantar pa’elcarnero

Cercenando la historia.

 

Un pasado ha quedado

Claridad entre sombras

 

Y el inmenso museo

Que es la Tierra deshecha

Fue glorioso planeta

Que ha caído a la lona

 

Y vendrán otros seres

Del espacio infinito

Individuos diversos

Que en los campos desiertos

Donde nada se advierte

Construirán edificios.

 

Cada vez serán menos

Las riquezas humanas

Que podrán divisarse

Pues culturas mezcladas

Harán nido en la Tierra

Sepultando lo viejo

Lo extinguido, inservible

Y el inmenso museo

Será sólo la historia

De la historia que un día

Colapsó sin remedio

Pareciendo al presente

Que ya está sin memoria.

 

Aunque habrá  seres nuevos

Que anhelando saber

Sobre quienes poblaron

El antiguo planeta

Se harán muchas preguntas

¿Qué pasó? ¿Por qué fue

El desastre que hiciera

Perecer a la tierra?

 

 

Un calor paulatino

Derritiendo los hielos

Que en los polos había

Y otras zonas cercanas

Produjeron crecida

De los mares y ríos

Inundando sin pausa.

 

Hubo vientos terribles

Que arrasaron, matando

Y más tarde la calma

Una calma mortuoria

Extendida en mortaja.

 


 

Acabado el espanto

Que el humano lograra

Descendieron las aguas.

 

Al enfriarse el planeta

Los glaciares se hicieron

Y millones de cuerpos

En los hielos quedaron

 

Al llegar otros seres

Ya la tierra volvía

A crecer y formarse

Un terreno baldío

Sin control, con el ritmo

Natural de las cosas.

 

Y los seres diversos

De diversos planetas

Fueron nuevos colonos

De una Tierra desierta. 

 

Los perdidos humanos

¿volverán algún día?

Que poquito fue el tiempo

Que estuvieron viviendo

Comparándose el lapso

Con el Gran Universo

Que en millones de años

Fue cambiando y creciendo.

 

¡Qué poquito fue el tiempo!

Y han dejado una estela

De silencios y espectros.

 

                              II

 

¿Oh, por Dios, qué sucede?

¿Qué inconciencia nos puebla?

Mantengamos constante

El anhelo y salvemos

Nuestro amado planeta.

 

Y dejemos las luchas

Las terribles matanzas

Se nos cae, se derrumba

El hogar que destruimos.

Nos segamos idiotas

Sin sentir que perdimos.

 

Y hay reuniones muy pálidas

No llegamos a nada

Y el calor va subiendo

Se nos quema la casa.

 

¿Qué inconciencia nos vive?

Que peleamos por pocos

Pedacitos de tierra

Y no vemos, ¡Dios mío!

Como cae el planeta.


 

Al talar bellos árboles

Al matar animales

Y terribles venenos

Los lanzamos al aire.

 

¿Qué esperamos, acaso?

¿Qué la tierra se acabe?

Aguardemos, entonces

O mejor, prosigamos

Apurando sin tino

El fatal desenlace.

 

                             III

 

Se ha conversado, se ha discutido

Sobre el efecto de invernadero

Y esas personas que lo platican

Son grandes líderes, aunque pequeños.

 

Y los acuerdos a ciertos plazos

son más palabras que hechos concretos.

 

Y sus conciencias tienen miopía

Falta de tacto, grave sordera

Pero la lengua la mueven rápido

Para intereses como es la guerra.

 

A las cansadas hacen reuniones

Reuniones cumbres, altisonantes

¿Y  que resuelven?, ¡triste miseria!

 

Es de este mundo que ellos platican

Como si hablaran de otro planeta

 

Es increíble, nos horroriza

Que dependamos de aquella gente

Que dependamos y que decidan

Sobre la suerte de una sentencia

Que poco a poco se va cumpliendo

Por amplia falta de la conciencia.

 

Hagamos gala de ser humanos

Y no vergüenza que lo seamos.


*Erasmo Sondereguer ha escrito novelas  cortas, cuentos y poemas, ha publicado en revistas argentinas (su país natal) y mexicanas (lugar de residencia). Erasmo Sondereguer escribe desde los 12 años de edad, alentado por su padre, que también fue escritor.

 

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