No nos separarán
Minuto a Minuto

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Es entendible y diáfano
que en tiempos de sangre
los coitos no quiten el apetito
ni la indignación,
ni la ira,
pero sí aturden,
sí apaciguan el carácter,
nos distraen de lo ajeno
al menos temporalmente.
Porque:
¿cómo devolverle sentido al mañana
si se llevaron casi todo?
Se llevaron nuestra tranquilidad,
y nos dejaron angustia y amargura;
se llevaron nuestra riqueza,
y nos dejaron aridez,
se llevaron nuestro asombro,
y nos dejaron cuerpos regados por doquier.
Creyeron despojarnos de casi todo,
pero nos quedamos con la imaginación
y el calor de las gónadas;
por eso aquí estamos reclamando lo que es nuestro
pensando cómo derribar el muro
para derretir estas cadenas,
pensando cómo brincar la alambrada
para volver a danzar desnudos
en los campos recuperados
y el aire otra vez limpio.
Aquí estamos tomados de la mano
en un solo bloque
tan juntos que ninguna ola haga mella,
ni embrujo que nos aturda
ni haragán que nos convenza,
así lo hemos decretado…
así nos encontrará la muerte.
 

 

20 de febrero de 2015