De por qué las chicas buenas se van al cielo
y las chicas malas van a todas partes
Alexandra Botto
Cuántos diablos me llaman
por mi nombre cuando te pienso
y yo no puedo evitar sonreír angelicalmente
así los demonios tienen que regresarse
con las manos vacías
porque aquí el mal ya está hecho
Y ahora dices que no crees en Dios
que la eternidad es un sueño de labios
entreabiertos
el escándalo de un sentimental
con la razón distraída
Les cuentas que soy una prófuga
de tu samsara ardiendo
donde te adoré haciéndome pasar
por María Magdalena
La verdad es que contigo o con él,
hasta las ganas pueden ser buenas razones.








