Por querer apantallar
Minuto a Minuto

RADIO Sabersinfin.com

 

 

 

Un buen rico curado de tuna
de la mera región de Pachuca
convide para buena fortuna
a la bella de mi prima Cuca.

Le invite, pues, el rico curado,
lo libamos cual de mucho mundo
y lujoso, afamado champaña,
no el tlachique de un vil vagabundo.

Mas no importa; lo mero sabroso
de ese encuentro del que ahora les cuento,
fue el sentirme todo sudoroso
cuando Cuca me dijo: me siento

contenta de haberte encontrado,
satisfecha de brindar contigo,
conocido como hombre bragado
que me puede comprar un abrigo.

¿un abrigo? Pensé ¿qué le pasa?
Me confunde con un millonetas,
Pero bueno es seguir la corriente
Y de paso ponerme “agujetas”.

¿de visón, de chinchilla o de marta?
¿cuál te cuadra? Soy tu servidor,
nomás dime, y que un rayo me parta
si te falla este valedor.

Le pinté de colores la vida,
platique de que yo era cumplido,
y le dije: serás tu servida
si me das lo que tanto te pido.

¡Lo que quieras mi rey te daré!
prometió con los ojos ya biscos;
de caricias yo te colmaré,
pero calma; nada de mordiscos.

Si es así, prometí ya mareado
ya te puedes sentir tu conforme,
pues con tal de tenerte a mi lado
yo te compro hasta un uniforme.

¡mira, mira! No seas presumido
ni me quieras calcular los años,
porque luego te haces el dormido
y no pagas perjuicios y daños.

Calculando que estabas borracho,
yo te dije que quería un abrigo
pero no p’acostarme contigo,
pues se me hace que no eres muy macho.

¡soy muy macho! Grité, y lo demuestro,
ahora mismo si es que eres muy hembra,
mira, vente, vamos a lo nuestro
y verás como mi “este” si siembra.

¿tú que crees, que me hiciste taruga?
ni lo pienses, mi buen valedor,
no me mires la cara de oruga,
te conozco, que eres hablador.

Así fue que en la triste aventura
se fue viva mi prima Cuquita,
y ahora dice que ya no le apura
si yo pienso que fue una maldita,

que que abrigo ni que la chiflada
que se ha dado por muy bien servida,
de aventarse una vacilada,
que siquiera y ya de perdida,

saboreo a mi salud su “catrina”
mientras yo me quede como chino
engañado y lleno de muina,
y de paso me llamó chochino.

Pero yo, se los juro, carnales,
me encabrito cuando lo recuerdo,
porque ahora p’a colmo de males
mis amigos me dicen que pierdo

cada vez que quiero conquistar
porque siempre quiero presumir,
que mejor en vez de disparar
lo que había yo de hacer es pedir,

ahora si ya aprendí la lección:
si me piden para un aeroplano
les diré que disparo un “camión”,
o si no, les diré así de plano,

que conmigo no van a hacer roncha,
que si quieren me lo den de gratis,
porque ahora yo ya se hacer concha
y me vale, si ya no echan lápiz.

Se acabó; p’a vergüenza no gano,
por pensar que les lavo yo el coco.
Eso saco por hablar en vano
cuando todas me tiran de a loco.

Ricardo Montes_de_OcaRicardo Montes de Oca ha escrito novelas, ensayos, cuentos y poesía. Ricardo ha cursado estudios profesionales en México y Rusia.

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