Poemas inéditos de Marianela Cabrera (Venezuela)
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19 de marzo de 2020

Marianela Cabrera es una buena poeta que nos vimos la primera vez en Cabudare y de ahí no paró nuestra amistad. Los recuerdos son varios y ahorita se me fragmentan como si tirara un espejo al piso. Haré el intento de relatar brevemente 4. El primero fue un día que estaba en mi apartamento y leyó un cuento sobre unas mariposas y el idilio de un par de ancianos, me impresionó porque mientras iba terminando la historia, lloró. El otro en una parrillada, cuando la vi por primera vez, al entrar los tatuajes me llamaron poderosamente la atención por esa actitud anarquista evidenciada en su pinta, gestos, y luego en la conversa; la otra vez fue en su casa de Tintorero que nos tomamos un vino y me mostró el proyecto de una librería que quiso hacer, pero la cosa no fluyó; la otra en un bar en Maracay donde celebramos por la amistad, el reencuentro y la alegría de que yo estuviera recitando en su tierra natal, en el marco de una feria del libro usado de las que hace Astrid Salazar.
Marianela es una de las voces contemporánea de la poesía venezolana que mantiene en su pluma un fina y casi untada con curare flecha en su lengua. Veo su poética como un laberinto, un ir y venir de un paisaje rural y urbano, también un acertijo que se construye en el ritmo. Tiene el encanto de las hechiceras, que en verso te rodea, merodea y vuelve a la noche como un símbolo que la cobija. Su poesía es de un amor en tensión, son imágenes que parecen espejismos para tatuarse. En su poética guarda cierta relación con los animales que evoca, con la ciudad como el traspatio de un tiempo en el que choca y se vuelve sombra. Le interesa lo secreto, el oscurantismo, lo enigmático, la ironía religiosa. Se vale de la literatura contemporánea y antigua, es pasión y delirio, apuesta de lengua fluida, y sobre todo amantísima de los embates del verso y el arte corporal./Luis Manuel Pimentel

 

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Vivir

Las persianas parpadean
al gesto solar
desnudas
la pared de pájaros y lagartos
se agita frágil
cinematográfica
afuera un dedo de plomo
apaga la luz
de golpe
así como son las cosas
tropicales
y me voy quedando a oscuras
al murmullo de los libros
ilustrados
perezosa
pronuncio un nombre
con la voz
trompa, berimbau
y me espanto
al fulgor lunar
de mis brazos
surcados por ríos
azul cobalto

**

 Nocturnal

La cáscara se abre en la madrugada
ordena el caos en el zurco y en las venas
es el cerebro de la casa 
el recinto curioso
donde los animales aguardan atentos 
los cambios de luz
yo veo en el cielo
colas de peces enormes 
o el abismo de ojos inauditos
no respondemos igual al pulso del patio 
los muros ejercen su sombra lunar
para el silencio 
arco tenso de hilos brillantes
húmedo recordatorio para este corazón
a tono con el gris azulado
y lúgubre 
de la hora que se tercia
al primer canto
de los pájaros

***

Bonus

L


Las flores caídas de un árbol
atravesado por la espada de una palmera
parecen manzanas mordidas
y regadas por el suelo
ocre oxidado y rojo
inimitable
aquí cerca
he muerto tantas veces
y también nací
hoy es un paisaje de cují y de tuna
sol abrasador sobre casitas maltrechas
a pleno medio día
y las aceras vacías de Pavia
quién sabe cómo será la verdadera Pavia
esta de acá no es sombra de nada
es un destello
todos tienen tiempo
y yo parezco perderlo en este azul
quebradizo dentro del charco
el perro con zapatos bicolor
el gato de frac
han venido
a la fiesta
y esos frutos
celebrándose

*

LI

Yo soñé con los hombres que se llevaban el rio
pedí los pájaros
nos quedamos sin el rio sin los pájaros
yo escribí sobre una piedra altísima
escribí:
si es dios para qué sirve tanta sangre
me mataron sobre su dedo grande.
ni siquiera me miró
yo susurré en las montañas en el bosque
y fui bajando
estuve en barcos en pueblos en fábricas
me metí en el cine
ahí pasé 100 años
un día soñé con Ingrid Bergman
íbamos juntas a salvar una piedra rosada
anoche nos aplaudieron
supuestamente hoy
nos devuelven el rio
la piedra
los pájaros

 

Marianela Cabrera (Barquisimeto, 1964). Escritora venezolana. Realizó estudios en la escuela de  letras UCV,  de Artes en La Escuela de Artes "Cristóbal Rojas" y en la Universidad de Holborn-Londres. Ha publicado los libros Necrolíricas para eros despiertos (Editorial Sacumg, 2006), Café Humboldt (El Perro y la Rana, 2009), Voces para Lilith (Estruendomudo, 2011) y La letra y la paz (Casa de las Letras Andrés Bello, 2015). Traductora de textos en portugués e inglés. Promotora Cultural. Actualmente es trabajadora independiente en Arte Corporal.
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