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Llueve, la noche es tibia;
llueve, la noche es plena;
diluvia el alma.

Soplan los vientos fríos;
soplan los vientos rudos;
restalla el sueño.

Vibran los viejos truenos;
truenan los altos montes;
despierta al ánimo.

Y todo es sueño,
y es realidad,
realidad-sueño,
sueño-verdad.

Sueño que vivo,
sueño que muero;
sueño que un día voy a vivir,
sueño que un día voy a morir.

¡Que cosa mas tremenda!
(¡imaginar absurdo!)
Cuando sueño que voy a vivir,
no me asaltan montañas de luz;
cuando sueño que voy a morir,
me rodean cordilleras de lodo
asfixiante, pestilente, pútrido.

¡Espantoso! ¡grotesco! ¡irónico!
¡Cómo puedo ir, caminar por el mundo
con esas imágenes!

¡Ah! lo se, lo adivino:
disfrutar es congoja,
el sufrir es disfrute;
gozas con los tormentos,
sufres cuando disfrutas.
He allí el contrasentido,
he ahí la razón
de buscar el suplicio,
de rehuir el placer,
de creer que se sufre.
Allí está lo perverso,
allí lo deformado.
Ello quiere decir
que los significados
son los que me conducen,
no lo que a diario vivo,
sino el como lo vivo.

Es mi significado
lo que me hace vivir,
no lo que otro me indica.
Y por ello aparece
que para mi es la vida
lo que para el es muerte;
para mi es fenecer
lo que para otro es nacimiento.

Entiendo,
se,
que no es ganancia
imaginar la luz como lo negro.
Entiendo,
se,
que estoy perdiendo
lo intenso del vivir;
entiendo,
se,
que si he de padecer,
será mejor hacerlo
contemplando la luz,
sobrevolando mares,
derribando montañas,
imaginando mundos,
estructurando sinos de papel,
esferas luminosas
ficticias, pero ciertas,
imaginarias, pero reales;
entonando los cánticos del norte
o los aires oídos en mi infancia,
en los que lloras al amor perdido,
en los que cantas
a la gloria real de haber nacido,
de contemplar el vuelo de una garza;
el escuchar el canto de un cenzontle
al despertar junto a una hoguera
en la que se cuecen los frutos redondos
del maíz, la raíz de una raza,
y la sangre de un pueblo doliente
pero retumbante en días de jolgorio,
de jocundia cantada en sus sones,
en sus bailes, sus caracoleos
filigranas que adornan jarabes
del bajío, de la costa, o del altiplano.

Ricardo Montes_de_Oca

Ricardo Montes de Oca ha escrito novelas, ensayos, cuentos y poesía. Ricardo ha cursado estudios profesionales en México y Rusia.