El ritmo de las olas
Que se escuchaba allá a lo lejos,
En ciclónica imagen
Me trajo un cuadro antiguo:
Yo frente al mar,
Herido
Por la distancia y la orfandad.
El otro, ser errante,
Consanguíneo de madre,
Aterido
Después de la aventura
De salir a la pesca en mar de altura.
Los dos en la desgracia
De una existencia vagabunda;
Uno con diez mil leguas en las suela
De las tortugas por zapatos,
El otro con los ojos
Todavía en el asombro
Ante un mundo de flores
Ante las luces tropicales,
Los árboles frutales,
Y unas estrellas ancestrales
Que nunca antes se mostraron
Entre la mugre de la urbe:
Los edificios, como montes
Hieráticos y fríos;
Las casuchas, perdidas
Allá en los andurriales,
Pero que no dejaban ver la noche,
Porque había que esconderse
De los depredadores
Que sueltan cuchilladas sin clemencia,
O asaltan, en la búsqueda
Del ausente tesoro
En los viandantes,
Que al par de ellos,
Carecían, muchas veces del centavo
Para comprar el kerosén.
Por eso la pocilga,
Muchas veces lucía
Como cueva de topos.
Todo eso muy distinto
De esta luz,
De este sol tan risueño
En la mañana suave
Adornada con cantos
De urracas y cholinas,
Con la imagen lujosa
Del papagayo alharaquiento.
Todo eso y más se me agolpó
Como recuerdo corrosivo,
Por la contradicción
De haber creído
Que aquellas aventuras
Fueron mis desventuras.
No comprendí, sino hasta hoy
Que si puedo contar, rememorar
Incluso con nostalgia
Aquellos episodios,
Fue por aquella luz,
Aquellos cantos a la aurora
Que entonaron urracas,
Y papagayos elegantes.
Dijeron a futuro:
Somos el cielo límpido,
Los ríos enamorados
De la ceiba en la jungla,
La ciruela y el mango,
La banana y la lima.
Somos el torvo cielo
Con sus tormentas que derrumban
Los cielos y las nubes.
Por ello y mucho más
Somos la vida antigua y la presente,
La que tú llevarás,
Desde ahora y por siempre
En un rincón de tu alma,
Que se consolara
Cada vez que estés triste,
Sabiendo que hay un mundo
De frutos y de jugos,
De arreboles alegres,
Y cantos de pasión.
Ricardo Montes de Oca, Pza. S. Fco., Puebla, Pue., 8-8-07
Ricardo Montes de Oca ha escrito novelas, ensayos, cuentos y poesía. Ricardo ha cursado estudios profesionales en México y Rusia.








