
24 de febrero de 2021
Ver a un mago vestido de esmoquin,
sombrero de copa, capa larga,
guantes, bastón, mirada firme.
Surgir del sombrero un conejo,
como éxtasis del Sol de la mañana,
me pregunto: ¿existe la magia?
Artistas del engaño,
especialistas de ilusión,
captores de atención,
la historia es de ellos;
desde Ptah en Egipto,
Merlín el de Arturo y
los Tres Reyes Magos de Jesús.
Magia que permanece en el tiempo,
como el halo que cubre el Universo.
La magia de Jesús sobre la higuera,
mostrando la importancia de la fe.
La resurrección de Lázaro, el de Betania,
y misma magia con la palingenesia de Jesús,
simbolizando el triunfo sobre la muerte.
¡Oh, Ser Divino que permite este milagro!
En esta contingencia sanitaria
se ha generado una terrible enfermedad.
Apocalipsis presto a suceder,
millones de infectados y de muertos.
Urge un mago, como símbolo de amor
que elimine este sufrir.
Los que esta ignominia presenciamos,
podemos afirmar que existe el Mago.
Ser Divino que hará la magia de existir,
eliminando este terrible padecer,
permitiendo hallar el cielo aquí en la tierra,
cumpliendo los designios del Señor.
Sin ti Mago Divino,
la vida es un infierno,
salta de tu trono como Hércules,
y vence esos trabajos inauditos,
que nos liberen de este horrible malestar.
¡Oh, salve Mago interno,
íntimo de cada ser!
urge que te hagas presente,
¡nos hace falta tu recto proceder!
Gracias, gracias, gracias, Mago Interno.








