
27 de enero de 2021
¡Marchan los estudiantes con el ánimo de fuego!,
catedráticos, maestros, un gis y un pizarrón,
trabajadores llenos de humo con miradas oxigenadas
van alegres tejiendo sueños, esperanzas de largo aliento!
Marchan por la alameda, y los parques se levantan a aplaudirles,
aceleran el paso con el ánimo encendido,
¡cruzan por Bellas Artes!,
¡doblan por cinco de mayo!,
¡luminosos carteles se derrumban!;
un viento helado, funerario, ¡estremece al contingente!
La marcha sigue, por donde nacen radiantes primaveras.
—¡Viva la democracia! —, —alguien gritó—,
y en ese instante cayeron velas encendidas!,
¡se levantó la nada!..., allí en cinco de mayo;
… ¡como serpiente retorciéndose!...
¡Llegan alegres y entusiastas al zócalo de mejillas
/de plomo!,
¡inicia el mitin!,
¡comparten el lugar de pisadas aztecas empolvadas!,
hablan de sus líderes,
hablan de una sociedad justa, transparente;
hablan de presos políticos
que como peces quedaron atrapados,
hablan de derogar artículos en la Constitución,
hablan del pueblo que enardecido, ¡se levanta!;
hablan del movimiento
que avanza como un alud en luna llena.
¡Claman por sus líderes detenidos!;
mientras ellos, veloces pasean
seguidos de hambrientos perros y lobos salvajes;
allí, dan saltos, corren con paraguas…, y sin lluvia…
II
¡De pronto!
se detienen largo rato mirando el cielo despejado
hasta que asoma de repente la Osa Mayor allí sentada,
y quedan embelesados con su mirada de faro parpadeando;
en ese instante un meteoro se detiene, y ¡estalla!
¡Pasan como un cortejo fúnebre en invierno!,
llevan cirios encendidos, sonrisas apagadas;
ellos, ¡son seres terrenales!
que entusiasmados,
¡recorren con su mirada fija el Universo!
¡Viajan aprisa! ..., a lo lejos, ciudades viejas y de encanto los esperan;
castillos de enormes torres, gélidos, sombríos, con puentes de madera,
aullidos de hambrientos lobos con ecos electrizantes, se repiten,
¡sonido de cadenas!, ¡rejas abriéndose!, ¡cerrándose!, al final… ¡Silencio!








