Dos poemas de Enrique Canchola Martínez: Mi querer y Mi pensamiento
Minuto a Minuto

 

 

 

27 de enero de 2021

 

Mi querer


Quiero entregarte mi vida en cada mordida
que ponga en tu vientre para que sientas el deleite
cuando tu amor con el mío coincida.

Quiero meterme en tu sangre a través de tus besos
para que sientas mi amor y llegues al cielo.

Quiero entrar en los pilares de tu cuerpo
para llegar a tu templo y rezar la plegaria de amor.

Quiero asfixiarme en los besos de tu respiración
para sentir los delirios que guarda tu imaginación.

Quiero sentir los suspiros que tiene guardado tu corazón
para llenar de gozo mi atormentada ilusión.

Quiero perderme en los bosques de tu pasión
para llegar a la fuente, donde se embriague mi emoción.

Quiero beber los gemidos que brotan de tu vientre
para saciar la sed que ávida brota de mi frente.

Quiero olfatear las aromáticas rosas de tu jardín
que bailan al compás de mis caricias sinfín
hasta que salga la miel y juegue con mi piel.

Quiero mecerme en los columpios de tu cintura
para perderme en los océanos de tus ojos, bella criatura.

 

Mi pensamiento


Mi pensamiento se ha quedado atrapado en la hermosura de tus ojos
y se ha quedado amarrado al mágico y rítmico movimiento de tus caderas frondosas,
que como niñas traviesas han jugado con mis locuras fogosas
dando pasión, placer y ternura a la sensualidad que habita en mis antojos.

Mi pensamiento sediento y hambriento te grita, quiere rezar en tu templo
y comulgar en tu altar para aliviar esta locura y este sufrimiento
que tiene a mi masculinidad al borde de la paranoia y sin aliento,
queriendo besar los trigales sensuales que crecen en tu piel y que solo contemplo.

Mi pensamiento quedó amarrado a las praderas de tu cuerpo encantado
donde mis manos como arados han surcado las veredas y llanura
haciendo florecer los nardos y jazmines que dan color a tu hermosura,
y que han hecho de mi cuerpo embravecido su amante encarcelado.

Mi pensamiento busca en la desnudez de tus sentidos
el hambre de la adolescencia, que habita tus nidales escondidos
para despertar tus deseos dormidos y le des de beber de tu seno la opulencia
librándolo de esta loca convalecencia, con la dicha temblorosa de tus gemidos.

Mi pensamiento frenético y tembloroso busca en tus jardines inconfesos,
el sabor de la dulce miel de tu panal que hace gritar de erotismo a mis besos.
Mi pensamiento te grita desesperado, necesita beber tu pensamiento erotizado
para saciar el hambre y la sed en el banquete de tu delicada desnudez.

 

Enrique Canchola Martínez. Escritor de poesía erótica, conferenciante de temas sobre el cerebro, las hormonas y la poesía, escritor de ensayos literarios sobre la conciencia y las emociones. Ha publicado sus escritos en diversas páginas de la web, en Sabersinfin.com y en Filigramma, revista del Círculo de Escritores de Sabersinfin de Puebla, México. Es catedrático de la Universidad Metropolitana - Unidad Iztapalapa.

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