Nada
Minuto a Minuto

28 de junio de 2014 (Monólogo teatral hiperbreve)

Dos mujeres. Una es joven. Viste jeans tiro corto, celeste gastado y remera ajustada al cuerpo. Lleva aros, de esos de anillas grandes. Está maquillada. Tiene unos anteojos de sol que cuelgan del escote en V de su remera. Está sentada sobre el lavabo de un baño público. Un baño grande, con espejo en toda la pared y mesada de mármol o granito gris. Está de espaldas al espejo. Mirando al espejo y a su lado está parada otra mujer, más grande que ella. Cabello oscuro, por debajo de los hombros, también viste de jeans y musculosa. No lleva alhajas, ni reloj, ni está maquillada. Se moja la cara y clava su mirada en el espejo, en su propio rostro. Sus ojos brillan, como si quisiera llorar, pero no está llorando. Suspira.

Segunda mujer:

No sé cuántos años tiene. No quiso decírmelo. Tampoco insistí. Da igual. No entiendo. Todavía no entiendo. (Pau-sa.) Estábamos siempre en grupo y esa noche no fue nadie. Yo tenía hambre, era tarde, le avisé que me iba y deci-dió bajar conmigo. La noche estaba cálida y estrellada, perfumada, invitaba a caminar. Yo llevaba el paso apresura-do, cuando de repente comenzó a sonar un tango. No me preguntes de dónde. (Pausa.) –¿Bailamos?– me dijo. Le contesté que no sabía bailar tango. Caminé más rápido, todavía. –Intentémoslo, mujer ¿Vale?–. Y me agarró por la cintura y comenzamos a dar vueltas y más vueltas…nos pisábamos… muertos de risa... Y me besó. (Pausa.) Mi-rame. ¿Me querés decir qué mierda me vio? Tengo surcos en la cara, el pelo lleno de canas. Ni siquiera tengo bue-nas tetas. (Pausa.) ¿Sabés cuanto hacía que no me besaban así? Un beso que sabía a deseo de conquista, al infinito placer de lo prohibido, a ternura, admiración. Yo, que me creía perdida como mujer, abandonada y olvidada, de pron-to estaba ahí, con un muchachito que me llenaba de besos y abrazos, de caricias; que me invitaba a la aventura. Nos escondimos como dos adolescente en las sombras del cementerio de la colina… Bajamos poseídos, endemo-niados. Me llevó a su habitación. Yo acepté otra vez. Con las mismas ansias, como una chiquilina, con un temblor en la sangre que me recorría de pies a cabeza. Y otra vez pensé en las carnes flojas, en las tetas caídas, en la celulitis, en mis cuarenta y tantos y sus veinti algo. A él no le importó nada. Nada. (Mira hacia la puerta.) Ahora, a mí tampoco.


Marcia Alejandra Rago (Buenos Aires, Argentina, 1966). Licenciada en Artes y Ciencias del Teatro. Directora teatral para adultos y para la niñez. Dramaturga. Tuvo a su cargo la dramaturgia y dirección del festejo del 60º Aniversario del Collegium Musicum de Buenos Aires. Ha obteni-do diversos reconocimientos.