Desahogo profesional
Minuto a Minuto

28 de junio de 2014 (Monólogo teatral hiperbreve)

( Un paciente, hombre o mujer, en el sillón del dentista, está con la boca abierta, mientas el odontólogo trabaja y habla, trabaja y habla...)

Pues sí, tenga usted en cuenta que de la calidad de vida dependen nuestros dientes. Es muy importante cuidarlos, pero también hay que sonreír, dormir, beber mucha agua, vamos, lo que nos aconsejaban siempre nuestros abue-los. Que parece que ahora nos hemos olvidado de ellos, pero sus consejos siguen siendo válidos. Yo a mi mujer se lo digo siempre, hija, no olvidemos las buenas costumbres, que está muy bien experimentar pero con la salud no se juega. Porque esto es salud, ¿usted sabe cómo le calculan la edad y la fuerza a un caballo? pues le miran los dien-tes, sí señor, que eso los chicos de ahora no lo saben, pero ha sido así siempre. Mi mujer trae a veces cosas dife-rentes para comer, quiere complacerme, si yo lo sé. ¿Pero sabe usted lo que le digo? mira, hija, si no hay que arriesgar, que a saber la de conservantes y colorantes que eso tiene, y no puede ser bueno para nada, los dientes lo notan, porque las texturas son cada vez más blandas y la química más dura. Así no hay manera de conservarse bien, ¿no cree? yo sé que lo hace por variar, por aquello de descubrir nuevas cosas, pero es que no hace ninguna falta. Yo la dejo que haga, si yo con no comérmelo... Y yo dejo que mi mujer hable. A la gente hay que dejarla que diga, que se desahogue, que exprese lo que siente, que eso también es bueno para la salud. Porque la persona que no habla no puede ser feliz. Ya estamos acabando ¿eh? Lo que le decía, lo hace todo el día, pobre, se pasa la mañana y la tarde sola y luego, pues se libera conmigo y me trae cosas raras de comer y me habla de todo lo que quiere. Pero yo la dejo, ni la interrumpo oiga. Si quiere que le diga la verdad, yo eso lo aprendí de mi madre, que era peluquera. Yo me hice dentista porque así, mis clientes me dejan siempre hablar. ¡Hala!, ya está. Listo. Vuelva la semana que viene.


Fátima Martínez Cortijo (Madrid, España, 1963). Titulada en Magisterio. Licenciada en Filología Hispánica. Docente. Escritora. Narradora oral escénica Miembro: Compañía de la Imaginación (CIINOE). Ha contado en España, Finlandia, Suiza: del Teatro “F. Gómez” al “Calderón” de Valladolid, de la UCM y la Feria del Libro al Teatro Vuotalo (Helsinki). Premiada literariamente, antologada. Ha publicado entre más: La soledad nunca suena en estéreo y Cuentos que envuelven días. Premio “Chamán”.