Relato
Sentados en un café, al término de nuestra plática, mi amigo que aspira a ser un mago igual que yo, pide la cuenta en voz alta y no lo escuchan, de inmediato concentra su mirada en el mesero y lentamente, despacio, con absoluta convicción, como sólo un maestro sabe hacerlo, da la orden en voz baja…
- “En tres segundos voltea hacia mí”,
Yo cuento atento y en silencio junto con él. Uno… Dos… y Tres… y exactamente al terminar de decir tres, el mesero siguió igual de distraído que antes, pero mi amigo que no se da por vencido tan fácilmente levanta su mano izquierda e imagina un rayo de luz que lo une al pensamiento del mesero y el mesero de pronto sin razón alguna… se rascó la nariz y siguió en sus cavilaciones. Mi amigo por fin desistió y derrotado se fue al baño, yo sin saber que hacer en ese momento, me paré, me acerqué hacia al mesero y cuando me vió le pedí la cuenta, al minuto como por “arte de práctica” la tuve sobre mi mesa y sonreí.
Esa es la esencia de la magia, aplicar en la vida práctica el conocimiento de los poderes personales para lograr que se realice el pensamiento.
Gerardo Montalbán Füguemann es mexicano. Gerardo ama buscar la Verdad.
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