
25 de mayo del 2021
Me llamo Fátima y tengo seis hermanas, Dorotea, que pudiera llamarse también Donatella; Regina, o habría sido Rea; Minerva o Miriam; Solange o Sofía y Sisa que pudo haber sido Silvana.
No sé cuándo nacimos ni dónde, algunos dicen que desde que nació la humanidad y que nuestra cuna fue algún lugar del continente africano.
El caso es que nunca estamos solas y todos los que han pronunciado nuestros nombres los han evocado buscando el amor o por amores perdidos, y también al declararse enamorados, con tristeza en exequias y alegría en nacimientos y bodas.
Hemos aparecido en manifestaciones doctas, populares y folklóricas; bien acompañadas siempre somos parte estructural del placer de escuchar pianos, trompetas, trombones, tubas, violines, percusiones, oboes, y centenas casi de diferentes maneras de darnos a conocer. Nos han recreado en maravillosas expresiones a todas las hermanas, bellísimas combinaciones explosivas y emocionantes estruendos creados por grandes maestros en los últimos quinientos años.
Continuamos viviendo y creciendo en todos los países de este planeta y hasta en señales de exhaustivas búsquedas en los confines del universo. Somos música dulce y sublime en dos mágicas palabras: Te quiero.


Armando Bañuelos Romero, Integrante del Círculo de Escritores Sabersinfin






