Por prescripción (Cuento)
Minuto a Minuto

20 de febrero 2021

Anoche leí. Ya no sé por cuántos días seguidos, el poema que en carta me escribiste.

Esa carta que guardo con recelo y bajo llave, en el escritorio de la bolsa de mi camisa.

Sí, la que leo una, dos, tres o más veces al día.

Leer tu carta, es el mejor tónico que yo mismo me prescribo. Que me ayuda a soportar este aislamiento a consecuencia de la pandemia.

No hay cura a la enfermedad. Como tampoco para soportar tu ausencia.

Te extraño y quisiera correr a buscarte. Salir de este encierro voluntario. Mas la cordura me detiene.

Todos obligados a estar tan distantes. A tan sólo unas calles, casas o edificios. ¡A sólo unos pasos! Ahora la distancia es necesaria para la salud del cuerpo; a veces implacable y destructiva con los sentimientos; que si no han sido cimentados con tan sólo cuatro letras, se perderán en cuarenta o sesenta días de aislamiento.

Reflexiono y me resisto a creer, que por medio de las expresiones del amor o la amistad, podamos enfermar. El abrazo, la caricia y el beso ¡han sido proscritos!

Estamos obligados a permanecer separados. A comportarnos como totalmente desconocidos, cual máquinas. Formados unos detrás de otros, a metros de distancia. Sin hablarnos. Listos a reclamar al otro porque ha vulnerado la sana distancia y puede contagiarnos.

Es irónico. Aún sin la presencia demoniaca de este mal, viajamos, caminamos, nos sentamos a comer, y no nos saludamos, no nos sonreímos. Olvidamos el abrazo, el beso, la caricia. Ahora nos piden que no lo hagamos. ¡Pero no lo hacíamos!
Vuelvo a leer.

La lectura me sumerge en la imaginación y me lleva al preciso momento, en que sin pensarlo, dejabas que la mano guiara la pluma de la que fluía, no tinta, sino las palabras que ahora leo.

Sé que sólo es un distanciamiento por prescripción, o prevención. Pero servirá para que cada quien pueda leer la carta que guardamos en ese lugar tan especial. Muy cerca del corazón.

La nuestra es una enfermedad a consecuencia del distanciamiento y la sana reclusión. Sólo se cura con palabras. Como se trataba hace algunos años. Escritas en carta de amor.

Debo ser sincero y reconocer que me sentí inseguro. Poetas y escritores en ti se han inspirado. ¡Y yo sin poder escribir dos renglones siquiera!

También reconozco a mi favor, que sólo mis palabras, sin esa ayuda que da la paciencia de escribir poesía, pudieron más que toda la gramática.

Leo la parte donde dices que has recibido poemas; algunos, o tal vez muchos. Sin embargo, me regocijo al saber que tú sólo has escrito uno. El que leo, una, dos o tres veces al día. Sobre todo en esa parte. En la que dices, que tú, sólo has escrito uno.

Moisés Gómez M. Integrante del Círculo de Escritores Sabersinfin