Cuentos de la Colección Estocolmo - Francisco Garzón Céspedes
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Índice del artículo

francisco garzon cespedes.jpgDel género policiaco
Cuentos de la Colección Estocolmo*
Nueve cuentos breves
 
Francisco Garzón Céspedes*


STRINDBERG ESCAPADO DE LA SEÑORITA JULIA

La sangre prende como fuego sobre la nieve, determina el fantasma de Strindberg y recuerda las antorchas por su cumpleaños en 1912 y presencia sus relámpagos desde los coches policiacos que se acercan porque alguien vio caer fulminado al hombre y… ¡Esa suerte de fantasmas deleznables que espían detrás de las inhóspitas ventanas! Strindberg recuerda más, el cuantioso dinero  recaudado para otorgárselo como Anti-Nobel y del que sólo le queda una moneda sin otra con la que tintinear. Esa moneda que parece flotar porque su mano no es visible. Como “flotó” en su otra mano el cuchillo que sobresale del cuerpo cual un túmulo. Ah, sobre la nieve, la sangre prende… Los fantasmas no tienen sangre pero pueden celebrar ceremonias que convoquen la de otros. “Como la sangre del primero de los académicos que he matado decidido a iniciar mi histórica venganza… ¡Premiaré a todos y cada uno, sí, los…!”





Cinema Estocolmo 1
OTRA PELÍCULA DE CASABLANCA


La sangre prende como fuego sobre la nieve… Ingrid rememora cuando de niña veía caer la sangre sobre la nieve desde su rodilla y no experimentaba dolor sino admiraba su belleza. Pero en Casablanca no nieva y
Estocolmo sólo existe ahora en su memoria... Si Mayo viaja a Casablanca, una oleada de celos y ferocidad podría envolverlos. A ellas y a él. El alcohol provocará magnificaciones, espejismos. Imposible para los tres saltar a los diarios. Ingrid no se permite, pues, ignorar el riesgo de una presencia de Mayo. Por eso robó del set una pistola de fogueo, para perderla. Y comprado, de contrabando, una original. Una a la que señalar, si la dispara, como la robada “creyendo que era de fogueo”.  ¡Cuánto conflicto por un hombre que mide 20 centímetros menos que ella! ¡Y que no le gusta! Ojalá no llegue a caer sangre. Sobre el fango será más oscura.



Cinema Estocolmo 2
CENIZAS Y CARCAJADA


La sangre prende como fuego sobre la nieve cuando en el cementerio de Skogskyrkogarden, Greta renace de sus cenizas y, corpórea, va dejando las gotas de su corazón herido entre las tumbas y en las plazas, en
los puentes, en las calles, en los callejones, mientras lenta, en medio de su irrenunciable retorno a Söderlmam y del imposible olvido, busca por todo Estocolmo a Marlene, tantas veces resucitada. La busca, la busca, la busca, la busca, la busca para esta vez sí aplastarle el cráneo por haberla despreciado. El rojo sobre la nieve será entonces aún más intenso porque tendrá el color sangriento que en la burla une a la burladora y a la burlada. Y con esta certeza Greta reproduce a su paso aquella única carcajada fílmica de Ninochtka para que quede resonando en las veinticuatro mil islas del Archipiélago de Estocolmo.



Cinema Estocolmo 3

LOS FANTASMAS DE SUS CERTEZAS


La sangre prende como fuego sobre la nieve… Ingmar lo descubrió cuando rastreó su propia alma y dejándola al descubierto la trucidó encima de las calles de Estocolmo. Parte de su razón de ser fue develar
conciencias en imágenes, asesinarlas sobre sí al exponerlas desnudas. Ingmar vislumbra que de no ser un fantasma hubiera sido quien filmara Millenium rastreándole el interior a sus cadáveres. Larsson, Ingmar – éste lo comprende–, han muerto pronto para el destino de la trilogía y de sus ámbitos. Ingmar lo desentierra: No hay auténticos vivos en Millenium. Todos son los cadáveres de su conciencia o comenzaron a serlo para sobrevivir a sus muertes. Los fantasmas son también los fantasmas de sus certezas. Filmar los muertos y vivos muertos, los escritos y descriptos tras las páginas, hubiera sido otro comienzo desde el espejo. La sangre sobre la nieve. ¿Acaso un asesino sólo lo es de cuerpos?



Pentalogía Millenium 1

INTERACCIONES


La sangre prende como fuego sobre la nieve… La belleza de la sangre en Estocolmo es de extremos, piensa la mujer cuando las gotas caen de su herida y reproducen las islas amadas. ¿Quién me atacó desde la
sombra? Cuando me defendí, ¿quién cayó en su cuchillo sobre la nieve roja de la Plaza de Stortorget? La nieve de fuego... ¿Quién? ¿El golpeador de mi marido para que no lo denuncie? ¿Mi codicioso hermano por la herencia? ¿El hombre sin rostro que me atisba? ¿El universitario acosador al que amenacé con expulsar? ¿Un naciente asesino en serie? ¿Sólo un ladrón? La mujer distingue cada fantasma como a un interlocutor indeseado. Entonces recuerda a Lisbeth, se inclina en una reverencia y con algo de orgullo coge un poco de nieve para adormecer la herida.