
06 de noviembre de 2013
Eduardo González conversa con Arturo García, Yordid Hernández alumnos de la Escuela Normal Superior Federalizada de Puebla acerca de la final del campeonato juvenil sub17 donde el seleccionado mexicano paso a la final ante Nigeria.
¿Por qué llegaron a la final?
¿Existe algún interés económico o solo puro futbol?
Con buen juego, orden y cabeza fría, la Sub-17 mexicana le pasó por encima con rotundo 3-0 a una irreconocible Argentina, y se instaló en la gran final del Mundial de la categoría que se realiza en Emiratos Árabes Unidos. Este viernes ante Nigeria –que en la otra semifinal venció 3-0 a Suecia–, elTri buscará su segundo título consecutivo y el tercero de su historia, así como la revancha del 6-1 que recibió de las Águilas Verdes al iniciar el torneo juvenil. En el estadio Mohammed Bin Zayed, Iván Ochoa anotó un doblete en los minutos cinco y 21, y Marco Granados redondeó al 86. México aprovechó la superioridad numérica que tuvo desde el minuto 30 con la expulsión del pampero Joaquín Ibáñez. Nuevamente resultó destacada la actuación del portero Raúl Gudiño, quien al minuto tres atajó un penal, acción que resultó clave para reforzar la motivación y mentalidad de los mexicanos, y que tuvo el efecto contrario en los albicelestes. El comienzo fue sombrío, después de que se marcó falta dentro del área y Sebastián Driussi se instaló frente a Gudiño para cobrar la pena máxima. Sin embargo, el guardameta tapatío atajó con mucha seguridad y transmitió confianza al resto del plantel que se lanzó al frente. De inmediato apareció Ochoa para poner el 1-0. (Fuente: jornada.unam.mx)








