Gustavo Crafth, analista de Frecuencia Siniestra (Sabersinfin.com Radio. Viernes 20:00 hrs.) y columnista de nuestro portal, presenta su primer los avances del primer cortometraje titulado Hermano Satán.
23 de enero de 2015
-Origen del argumento central del cortometraje.
-¿Alusiones del satanismo o simples referencias textuales?
Aquí unas líneas del texto base del cortometraje Hermano Satán:
Taciturno caminaba sobre mi descolorido cuarto y abrumado por la soledad creía en todo; hasta en el día falso que deslumbraba calor para quienes acompaña. Entonces, me dije ¡oh sol, que aclaras la turbación de toda vista!, límpiame y adentra por mi ventana donde se esconde aquél a quien no ama. Pero, nada; me mentía a mi mismo de tal manera que me agradaba tal turbación del dudar tanto como del saber... y así seguía merodeando como la fiera encarcelada con la mirada perdida confiando tras un inútil sueño.
¡Ya! –me dije hablando como siempre a menudo, pues que mejor amigo se tiene cuando se es uno mismo; -con que la dulce luz no alumbra sino también ella me abandona como el mundo de allá afuera, y de nuevo al termino de mi frase el silencio respetuoso. ¡Ah!, me sentí estúpido, sucio y baboso... pero no cayó de mis intranquilos párpados ninguna lágrima que expresara lo que mi alma reflejaba.
Entonces, continuó el curso para el ufano humano o imitación de tal que no sabía que hacer para olvidar, mientras tanto afuera la vida bella transcurría tras una multitud que parecía aullar; afuera –, exclamo el descolorido labio del hombre que ya era más calavera, y tras una mueca demoníaca continuo diciendo: parece ser que les a llegado la primavera o quizás gozan de las dulzuras del cielo o si viven atosigados en el infierno que han credo.
De nuevo guardo silencio al momento que paraba su marcha constante, y como una sombra quedaba postrada su fantasmagórica silueta. Pues como magia, un susurro emanaba de la nada cantándole una melodía reconfortante, la cual se reproducía armónica en un coro constante... “calma ya, calma ya tu oscuridad no ves que te llenas más que de vanidad”.
Después un grito desesperado sobresalió así como el loco aclamara a turbas imaginaciones suyas, -¡para ya!, detente ¡oh!, voz clara, ¿acaso no te apiadas de mi?, ¿porqué atormentar más al atormentado?... quien no vive sino amarga su alargada estancia recordando lo único que lo izo feliz en su lejana infancia.
Y con esto prosiguió el desquiciado a la manera que se golpeaba a si mismo como si fuese algún degenerado, ¿no tienes sentimiento alguno de piedad?, eres como los demás que se burlan por el desamparado. Sin amigos, sin hermanos, a quién puedo yo contar mis condolencias “decidme, decidme y no cantes más”.
El enmarañado cuarto adornado por la oscuridad grababa tal eco aterrador por el ser que atesoraba el rencor; y no había ya una respuesta ni por el canto, ni por la voz. Frenético el poeta alucinaba lo que más anhelaba, alguien con quien pudiera charlar, ¿qué esperas?, -dijo de nuevo esa voz- ¿porqué no buscas una vida, un amor?, ¿acaso solo nadas dentro del río del olvido?, ¿crees que sólo tu eres despreciado y herido?... vamos contesta te invito a que me digas con tus propias palabras una respuesta.
–Estoy loco afirmó el poeta corriendo por el cuarto hecho una saeta, ¿quién o qué me habla?, preguntó a la vez que iba echando miradas que quedaban dispersadas de aquí y allá; y la voz repuso: soy una alma lastimada igual que tú. Entonces, ya el hombre se tranquilizó un poco riendo como imbécil y murmurando “me he vuelto loco, sí un loco”








