
El 20 de marzo se celebra el Día Mundial de la Narración Oral. (Red Internacional de Cuentacuentos)
El aporte personal de los cuentacuentos
La cuentera es el arte oral de contar, u oralidad narradora artística, que consiste en comunicar y expresar por medio de la palabra, la voz y el gesto vivo, cuentos y otros géneros imaginarios que el cuentero inventa y/o reinventa en el aquí y ahora con un público considerado interlocutor, y que por ser comunicación no son literales respecto a la fuente.
No hay que confundirlo con el arte de la conversación y las anécdotas personales, otro arte oral con el que se entrelaza en la práctica, ni con el arte de contar historias reales que es el antecedente de la crónica y de la historia oral, ni tampoco hay que confundirlo con el cuento teatralizado.
Los cuentos y otras ficciones que narran han sido compartidos en cada cultura y país como un medio de entretenimiento, educación, preservación de la misma, del conocimiento y de los valores. Elementos vitales a este arte incluyen una trama y unos personajes, entre más, así como el punto de vista, la manera de ver el mundo del narrador oral artístico (el primero de ellos el cuentero de la tribu o cuentero comunitario). Las historias son utilizadas para compartir un mensaje, dar una explicación mágica, divertir, criticar, aportar posibles soluciones a conflictos... El arte oral de contar es además elemento de la tradición oral de cada pueblo.
El cuentero recaba su material de fuentes de tradición oral o de la literatura, pero lo re significa y recodifica a la oralidad, deviniendo el contenido en su mensaje personal y único, con el cual, como un fuego que sigue devorando y expandiéndose, va atrapando a su oyente y lo va abrazando y abrazando con imágenes, percepciones y sensaciones que previamente modificaron e hicieron vibrar su propio ser. El cuentero narra para alejar, engañar y posponer eternamente la muerte.
El cuentero o narrador no es totalmente exterior a la historia ni está del todo implicado en ella. Cuenta como un testigo y representa a hombres y mujeres, a niños, jóvenes y viejos, siempre fragmentariamente, nunca en la continuidad. El narrador no es para nada prisionero de un personaje, es prisionero de la historia que narra. Dispone de técnicas de narración y experimenta el placer de coexistir con esos seres imaginarios. Al mismo tiempo, el narrador hace compartir a la asistencia los relatos de su pasado, de los que se presenta como el primer heredero. Es un heredero e individuo público al que le corresponde transmitir oralmente el fondo épico de una comunidad. El cuentero o narrador se remite al modelo del artesano, en el cual el anonimato y la individualidad se conjugan. (Wikipedia)
La narración oral en Cuba es el resultado, por un lado, de la existencia de una cultura precolombina que no rebasó el neolítico y que apenas deja huellas orales, la presencia española después de 1492 y por otro de la introducción de mano de obra esclava africana que aporta una rica variedad de ritos, mitos, costumbres, cosmovisiones, ceremonias y ceremoniales orales, que conforman la tradición espiritual cubana.
Habría que tener en cuenta además las oleadas de emigrantes chinos, árabes, judíos, europeos, estadounidenses, japoneses y la emigración francesa proveniente de Haití que se asentó de preferencia en el sur de la región oriental del país.
Tradiciones y cosmovisiones negras se relacionan con la tradición occidental judeocristiana y con las maneras de expresar esa espiritualidad en la península ibérica, caracterizada la multiculturalidad, ya que a Cuba llegaron fundamentalmente canarios, andaluces, castellanos y gallegos y con ellos historias de muy diversa índole y contenido. (Wikipedia)








