LA LIBERTAD Y EL HOMBRE: VIDA Y OBRA DE ALBERT CAMUS
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LA LIBERTAD Y EL HOMBRE: VIDA Y OBRA DE ALBERT CAMUS*
Primera Parte

Omar Kuri
 
Bajo un ambiente de desolación y demagogia, Albert Camus viene al mundo y sus infiernos en noviembre de 1913, dentro de la región de Mondovi, Argelia. Novelista, ensayista y dramaturgo francés, impulsor de la literatura de posguerra y en muchos casos, profeta de los didactas que se vieron reflejados en la filosofía del absurdo, representa a una legión de no pocos escritores que decidieron tomar la crítica de la destrucción en tanto estandarte moral, después de los efímeros tratados de paz firmados a partir de 1945.

 


Para Camus, es la contradicción en la condición humana, el tomismo que adquiere verdad en tanto ésta sea una virtud del pensamiento y mientras en la libertad, se advierta su mayor equilibrio. Su obra, se caracteriza por un estilo vigoroso y sucinto, irradiando sensaciones vivificantes y al mismo tiempo, enarboladas en el desencanto, junto a la confirmación de valores explorados, desde la ausencia de la dignidad hasta la pérdida de la fraternidad humana. A los 17 años, Camus conoce el infortunio de la enfermedad, al ser atacado por tuberculosis, teniendo que dejar los estudios: a partir de aquel momento, su vida se verá siempre limitada por su delicada salud. El espíritu del argelino empieza a comprender que la actividad intelectual, debe valerse por sí misma y no por el idealismo que aprisiona el temple de lo real. Viajero inalcanzable por Europa, formó una compañía de teatro de aficionados que interpretaban obras dirigidas a las clases trabajadoras. También se desempeñaría como periodista; en este sentido, corre el año de 1939 cuando publica bodas, un conjunto de artículos que incluye reflexiones inspiradas por sus éxodos constantes y múltiples lecturas. Es una obra llena del naturalismo y sensualidad que revela las alegrías y goces de vivir.

Con interés desmesurado, pronto su militancia activa contra el fascismo y deseoso de confeccionar una cultura popular con los hilos de la justica social, lo llevan a adherirse al Partido Comunista Francés. Quizás su mayor desacierto moral. En 1940, instalado en París, se integra a la redacción del periódico Paris-Soir. Durante la II Guerra Mundial, es miembro activo de la resistencia francesa contra la ocupación alemana y de 1945 a 1947, se convierte en director de Combat, una publicación de índole clandestina. En las postrimerías por analizar la búsqueda de identidad, Argelia sirve de fondo a su primer relato, El extranjero (1942), así como a la mayoría de sus narraciones siguientes. Esta obra y el ensayo en el que se basa, El mito de Sísifo (1942), revelan cierta influencia del existencialismo en su pensamiento. Guía moral de la Europa amancillada por la ocupación del partido nazi, crea obras de teatro que desarrollan temas  existencialistas, prometiendo ser Calígula (1945), una de sus más conocidas. Aunque en la novela La peste (1947), Camus todavía se interesa por el absurdo fundamental de la existencia, reconoce el valor de los seres humanos ante las calamidades y el valor que tiene la falta de culpa, en una humanidad que se sumerge en los mares de la derrota, pero con la reivindicación en el estribillo de los emblemas éticos.

Camus es figura en la historia de la filosofía contemporánea, sobre todo, porque los críticos han asociado su nombre al existencialismo en el periodo álgido de esta tendencia. Sin embargo, aunque los temas que trató en varias de sus novelas son tratados por filósofos existencialistas, hay subrayadas diferencias. No deseó hacer filosofía, toda vez que en su obra El mito de Sísifo, donde aborda el absurdo y el suicidio, había de declarar que un mal del espíritu en estado puro, no mezcla ninguna metafísica, ninguna creencia. El único problema filosófico verdaderamente serio es el suicido, sentencia; pero Camus lo niega: no es ninguna solución porque suprime toda posibilidad de cambio ya que el mundo permanece. Para que el mundo adquiera sentido, es necesario dárselo. Por eso, el hombre busca dar un sentido a la vida, no obstante, la llamada del hombre choca con un silencio no razonable del mundo. La reacción ante la completa alienación del hombre, es la aceptación que sortea dos peligros. El primero de ellos, la autoaniquilación, propia destrucción por intentar conseguir un todo y no conformarse con partes; el segundo, alimentado por la esperanza y la incertidumbre, la mera creencia. Toda ambición de alcanzar un absoluto termina en la injusticia, y la búsqueda de algo fuera del propio alcance, puede tener orígenes que se aprecian con mayor ahínco, negando a la vida misma, con el peligro de llegar a la destrucción.

Hay una solución: la rebelión heroica y orgullosa, valiente y solitaria protesta contra la realidad irracional que nos oprime. El verdadero enemigo es la realidad. El hombre que se rebela es el único que llega a ser libre. En 1951 sostiene una violenta polémica con Sartre a propósito de la revolución agravada con el desencantamiento de la guerra de Argelia, en la que Camus, tras una llamada a la tregua civil, mantiene una postura de no comprometerse, para no convertirse en un garante del terrorismo argelino.

Capaz de no ceder a las tentaciones de los extremismos, Camus no es atraído por el pensamiento discursivo ni la disputa nimia. Presenta sus ideas con vivacidad, nutriéndose de descripciones existenciales y de referencias históricas concretas, lo que le mantuvo separado del exceso de las meditaciones. Fue el escritor que prefirió la presentación de temas morales o filosóficos en situaciones vitales. El mito de Sísifo cerró el ciclo más bien lírico de la libertad natural y la ausencia de compromiso. En La Peste, se abrió una etapa de superación del absurdo y un mayor compromiso político y moral; es su obra más importante y fue la que lo llevó a la fama universal. La novela sitúa al hombre ante una desventura común y corriente. Camus se enfrenta con la crueldad del destino y propone la solidaridad, el remedio. En dicha obra, se plantea el problema de la circunstancia humana frente al poder insensato. Los personajes de la novela están expuestos frente a lo inadmisible y buscan valores evidentemente vivos y legítimos; sin embargo, esa búsqueda hace que los personajes se parezcan a los diseñados por los novelistas, de los cuales, Camus ambiciona alejarse.

*Alebrije No. 19/ 24 de febrero 2010. Periódico Como?. Director Pablo Ruíz. Alebrije. Director Gerardo Pérez Muñoz

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