El PRI apostado a ganar todas las elecciones
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10 de abril de 2013

Con el regreso del PRI a la presidencia de la república dentro de un contexto de recuperación electoral que pasó de 17 gubernaturas en la era zedillista a 21 gobernadores en el presente 2013, frente a 6 gobernadores del PAN y 5 del PRD; la apuesta por restaurar resultados tricolores arrasadores, no sólo es un anhelo, sino como ejercicio obligado del poder, que justifica el sentido de la frase del presidente Peña Nieto que afirma que está para “gobernar y no solo administrar”, en abierta referencia a los dos gobiernos panistas que se contentaron con administrar el Estado.

En las elecciones intermedias de este año catorce entidades federativas están movilizadas en actividades electorales; de ellas en las cuales la coalición PRI/PVEM ha sido la constante y continúa en este año. Mientras que sólo, en doce entidades hace tres años se aplicó un ejercicio especial para aumentar la disputa al PRI con coaliciones entre el PAN y el PRD en los Estados de: Durango, Hidalgo, Oaxaca, Puebla y Sinaloa. Entidades que tuvieron resultados no priístas muy importantes, se ganaron tres gubernaturas: Oaxaca, Puebla y Sinaloa, y estuvo muy cerca el triunfo en Durango e Hidalgo. Mientras que en las siete entidades restantes, en las cuales se formó una competencia tripartidista, el triunfo del PRI estuvo asegurado.

De lo anterior queda claro que al PRI le molesta y le inquieta la formación de coaliciones entre PAN y PRD, pero más cuando se le desaparece  la presencia de partidos satélites y cómplices que permitan distraer al electorado y sobre todo apoyar en la dispersión del voto opositor, que ha sido otro excelente recurso para sus triunfos. De ahí que en el presente proceso electoral la decisión de apoyarse en el principio de legalidad para impedir la formación de coaliciones se ha convertido en el recurso priísta para recuperar los espacios perdidos en las elecciones de 2010 y los casos destacados por doquier. En Veracruz quedó imposibilitada la coalición PAN y PRD, muy a pesar del decir de estos partidos, el triunfalismo priísta institucionalmente está asegurado aunado a la facilidad para la dispersión del voto; en Zacatecas que un no termina el litigio el organismo estatal electoral igualmente ha decretado la negativa de coalición PAN y PRD a fin de evitar que el PRD partido que ha gobernador dos administraciones, recupere el poder perdido.

Un caso que sobre sale, es el del estado de Hidalgo, en el cual las ambiciones del Francisco Javier, ex cantante, ex panista, por no haber sido nominado candidato a gobernador, se frustró el triunfo de la coalición opositora al PRI en 2010 encabezada por Xóchitl Gálvez. Ahora, con el regreso del PRI a los Pinos, y sobre todo que sean de esa entidad federativa el Secretario de Gobernación y el Procurador General de la República, que combinan un poder de hecho sin precedente, ha provocado que el PAN y los demás partidos políticos hayan retrocedido a los tiempos más atrasados de la era del autoritarismo mexicano, y se esperan resultados en las elecciones que vienen de carro completo, que no es otra cosa que el retoño –que no renacimiento- del sistema de partido hegemónico. En Sinaloa, el PAN a través de su nueva dirigencia estatal, grita y lamenta en el desierto, el desencanto que vive el panismo, con un gobernador debilitado y una emigración sin precedentes, de funcionarios estatales priístas, que reivindicando su pertenencia y origen político están regresando al PRI para postularse como candidatos, adelantando un triunfo ante el gobierno estatal coalicionista atrapado en la parálisis.

En Puebla, las excepciones brotan por todas partes y el PRI seguramente sabrá que la aplicación del principio de legalidad, le pone al borde de una de las peores pesadillas dentro de la contienda electoral que ya está en marcha.

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Raymundo García García es mexicano, catedrático, investigador y doctor en Ciencia Política.