7 de diciembre de 2012
La disputa por el poder político en México no ha sido tarea fácil, desde el triunfo del PAN en el municipio de Quiroga pasando por la constitucionalización del ingreso de las minorías en las legislaturas de los Estados, así como en los municipios con mayor población en un principio, para después ampliar a todos los municipios del país; para después alcanzar la oposición la gubernatura de Baja California en 1989, hasta llegar al presente final del 2012, ha sido un camino largo que muestra un escenario poco halagadores para una oposición al PRI cuando actúa dividida. El actual gobierno federal llega acompañado con una mayoría de gobernadores, que obliga a pensar al PAN y PRD en acciones concretas hacia las elecciones estatales de 2013.
A partir de 1989, hasta finales del año 2012 en un total de veintidós entidades federativas, más el Distrito Federal para hacer veintitrés partes integrantes de la federación mexicana, han experimentado gobiernos alternativos al PRI de un conjunto nacional de treinta y dos entidades; sin embargo, el PRI continúa anclado en nueve estados. Partido que aprovechó el sistema federalista como la mejor estrategia para mantenerse en el poder con gobernadores, legislaturas locales y municipios resistiendo al gobierno federal de alternancia encabezado por el PAN de 2000 al 2012. Y en las elecciones del año 2012, se ha recuperado para gobernar 20 estados, con la fuerza y capacidad real que hizo posible su retorno a la presidencia de la república.
No debe menospreciarse el regreso de un responsable de la gobernabilidad de mano dura y representante de prácticas ortodoxas del pasado autoritario, como secretario de gobernación, ya que su preocupación electoral estará atenta a evitar la alternancia en entidades que no la han conocido y que son los Estados de: Campeche, Coahuila, Colima, Durango, Hidalgo, México, Quintana Roo, Tamaulipas y Veracruz, aún no hayan experimentado un gobierno alternativo al PRI, pero sí el enraizamiento del federalismo mexicano continua consolidándose, dichas entidades son sujetas a contar con gobiernos alternativos en el futuro inmediato, esto depende de las estrategias de competencia que impulsen PAN y PRD juntos. No olvidar que el Estado de México, en el año 2000, experimentó un gobierno dividido.
Durante la administración Salinas de Gortari (1988-1994), con elecciones y una concertacesión en el caso del estado de Guanajuato, se inició la apertura del camino federalista y de reparto del poder político con tres gobernadores del PAN. En la administración de Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000), enfrentó a diez gobernadores y al Jefe de gobierno del Distrito Federal como de oposición; asimismo, experimentó la segunda mitad de su gobierno 1997-2000, la derrota del PRI en la cámara de diputados, considerado este fenómeno político, como el principal acto de transición hacia un régimen democrático en México, al experimentar un gobierno dividido, en el cual en la cámara de diputados el partido del presidente ya no contaba con mayoría absoluta. Al inicio de la alternancia en la administración federal de Vicente Fox (2000-2006), con sólo nueve gobernadores de su partido, enfrentó un escenario nacional diferente al de los últimos ejecutivos federales emanados del PRI. El reparto del poder de los estados quedó dividido entre 17 gobernadores del PRI y seis gobernadores del PRD, haciendo un total de 23 gobernadores, diferentes al partido del presidente de la república. Mientras que la administración federal de Felipe Calderón (2006-2012) tuvo al final de su mandato 24 gobernadores de oposición, con ocho gobernadores de su partido.
El reparto del poder estatal se convierte en el tablero de la disputa de poder municipal y del mismo poder estatal, el cual al primero de enero de 2013 el gobierno Peñista iniciará con veinte gobernadores del PRI, y se sumará el de Jalisco el primero de Marzo para llegar a veintiuno, para que en plenos procesos electorales estatales seis gobernadores panistas y cinco perredistas apuntalen la nueva oposición. Solamente una coalición de estos partidos puede recomponer el tablero, equilibrarlo pensando en mantener el federalismo mexicano en ciernes.

*Raymundo García García es mexicano, catedrático, investigador y doctor en Ciencia Política.








