21 de junio de 2012
Los mexicanos por naturaleza hemos sido definidos como sufridores por consecuencia de que nuestro origen guerrero (bélico) propio de los Aztecas o Mexicas, que fue sometido por la violencia de la conquista y de la imposición de una cultura totalitaria en la incorporación de México al Estado español; de ahí que ante el uso de la racionalidad para actuar en la vida, nuestro pueblo se desborde por la banalidad y la conducción hacia escenario triunfalista por emociones y no por razones. Octavio Paz en su Laberinto de la soledad, plasmó el comportamiento mexicano para engañarse en el disfrute momentáneo de triunfos ajenos que le permitan seguir soportando una jodidez cotidiana fenómeno que llega hasta nuestras elecciones.
Los indecisos que capta las captan las encuestas, muestran un ejercicio emocional calificado como voto antropológico, que se va al final con quien considera el ganador. Así al final toma una decisión que lo lleva a disfrutar un triunfalismo emocional. Se vivió allá en la noche del 2 de julio del año 2000. Veamos, en las elecciones presidenciales del año 2000, había 20% de indecisos y la diferencia del triunfo de Fox sobre Labastida, la hizo posible el voto antropológico de esos molones de mexicanos encabronados con el PRI que anhelaban vengarse. En las elecciones presidenciales del año 2006, los indecisos sumaban un 12% y gracias al PANAL (ruptura del PRI) que nació en el mismo año de 2006, a través de su proyecto “DAME UNO (un voto) DE TRES, fue posible dividir y trasladar el voto de indecisos como voto antropológico hacia Calderón.
En las elecciones presidenciales en promedio las encuestas mostraban más o menos las preferencias siguientes: Labastida 34%; Fox 31%, Cárdenas 13% e indecisos 19%. Después de la elección y por datos del IFE Fox alcanzó una votación representativa del 42.52%, esto es al final en la votación pudo atraer la tendencia aniquiladora del PRI que venía arrastrando desde las elecciones de 1997 en las cuales perdió la mayoría de la Cámara de diputados, y apuntaló el camino derrotista que inició el PAN en 1989 acentuado en elecciones de 1997 con el triunfo del PRD en el DF. En cambio Labastida finalmente alcanzó 35.11% en la votación solamente jalando de los indecisos alrededor de 2.11% de votos. Por su parte el candidato de las izquierdas Cárdenas, de un preferencia en encuestas del 13%, alcanzó en la elección presidencial el 16.64 sumando sólo un mínimo del 1.73% de voto de indecisos.
El empate técnico que presentaron las encuestas en la elección presidencial del año 2006 desde el mes de mayo, una vez que la credibilidad de AMLO había sido aniquilada, es innegable lo que después haría público la Maestra Elba Esther Gordillo y Manuel Espino, de los acuerdos para hacer posible que el sistema político mexicano continuara su rumbo, tomando las acciones para que el voto antropológico refugiado en los indecisos que alcanzaba un nivel bajo de tan sólo el 12%, y que estaba en dirección del candidato de las izquierdas fuera reorientado y no produjera un cambio de la dirección de la política económica mexicana instaurada desde 1983. Así observamos que del 30% en las preferencias de Calderón alcanzó finalmente una votación de 35.89%, jaló de los indecisos el 5.89%; mientras que AMLO con preferencias en encuestas del 32%, obtuvo electoralmente 35,31%, sumando de los indecisos alrededor del 4.31%. Por su parte, la crisis que vivió el PRI provocó un colapso en las preferencias en alrededor del 22%, obteniendo su candidato presidencial Roberto Madrazo el 22.26%, obteniendo de los indecisos sólo un 0.26%.
En la presente elección presidencial, existen un porcentaje de indecisos al día 21 de junio según MILENIO-GEA/ISA, del 15.3%, en fuerte disputa porque son los que deciden la elección y sobre todo el margen de triunfo. Por eso no es casual que en el final de la campaña se arrumben las encuestas y se diga que esto se decide entre tres, ¿será?, Creo que no, el sistema se preparó en las elecciones estatales del 2010, y se reforzó en las de 2011 y de lo que resulte los partidos políticos, sus acuerdos, alianzas, coaliciones y desacuerdos del reciente pasado será el producto que resulte el próximo 1º, de julio.

*Raymundo García García es mexicano, catedrático, investigador y doctor en Ciencia Política.








