Aunque el marinismo pasará a la historia política de Puebla, como el de la crisis de la élite político poblana del PRI y por lo mismo de haber perdido la elección sucesoria, y junto con esto, también quedará en la memoria de las hemerotecas, el affaire sobre los vicios del poder político poblano, en el viacrucis del asunto Lydia Cacho Ribeyro, amén del endeudamiento acelerado; la los viajes ineficaces administrativamente pero satisfactorios personalmente para los viajantes; la opacidad esplendorosa; la fiscalización a modo e instrumento de sometimiento; el nulo ejercicio de la división de poderes, y sobre todo, la generación de una nueva casta, o mejor dicho de una nueva elite económica encabezada por el ya casi ex mandatario poblano, que contrasta exponencialmente, las diferencias respecto al patrimonio personal de quien está terminando como gobernador en el periodo 2005 – 2011, cuyo monto difícilmente se conocerá, con aquel modesto pero auténtico patrimonio de Mario Marín, inscribiéndose como precandidato a presidente municipal de Puebla, que en carta abierta hizo público allá en el año 1998.
Se puede continuar enlistando más y más acciones que para unos cuantos poblanos serán plausibles aunque para la mayoría sean deleznables; pero de eso, seguramente después correrán ríos de tinta. En el sexenio que agoniza, por otro lado hay un sinnúmero de acciones que nos guste o no, deben ser reconocidas al gobernador Mario Marín, quien su permanencia en la administración pública por más de dos décadas, le dio el conocimiento para saber qué y cómo se podían hacer las acciones de gobierno que dieran buenos resultados a los poblanos, a saber:
La inversión en obra pública, es innegable que como jamás ha existido un gobierno, ni siquiera en tiempos de Manuel Bartlett, se invirtió tantos recursos como en el sexenio del marinismo, que en promedio anual le metió a la obra alrededor del tres mil millones de pesos; carreteras, bulevares de Cholula a Texmelucan y de Chachapa a Tepeaca, impensables hace poco hoy son rutas de movilización de constate que muestran una Puebla diferente, a pesar de los mal construido de las mismas y en el caso del boulevard Chachapa – Tepeaca, tenga luminarias de utilería. Qué decir de la reconstrucción del sistema de la red carretera local, que hace seis años quedó maltrecha, la reconstrucción de caminos en la mixteca, en la sierra negra, en el altiplano oriental, en la zona del Pico de Orizaba, e todo el estado, es innegable y debe considerarse en el proceso de modernización estatal. Así todas o casi todas las cabeceras municipales quedaron comunicadas por caminos pavimentados.
Y mientras el melquiadismo, abandonó en magno proyecto de obra pública que representaba el periférico de la ciudad de Puebla, Marín conocedor del ese Gran Plan de trabajo enarbolado por Mariano Piña Olaya, conocido como Plan de Gran Visión, que era un proyecto carretero y que perfeccionó Bartlett, concentrando obras importantes dentro de la Región socioeconómica de mayor disputa política electoral –Angelópolis- que va desde Santa Rita hasta Tepeaca, era necesario trabajarlo con fines de disputa electoral, pero también de desarrollo urbano, y su mayor representación son: la modernización de la entrada a Puebla por la vía Atlixcayotl, con una ruta digna de presumir su modelo contemporáneo; y, la terminación del Anillo Periférico en sus dos carriles con casi cuarenta kilómetros. El nodo denominado La célula y el Centro Expositor, junto con una amplia inversión en obras para el desarrollo social, con el manejo exitoso de haber concursado en las bolsas de recursos etiquetados El Estado de Puebla se ha transformado.
Solamente que esta multimillonaria inversión, quizá no se hubiera llevado a cabo, si el gobernador no se hubiera sentido amenazado en el ejercicio del Poder por el tema de Lydia Cacho, la urgente necesidad de recuperar la legitimidad perdida, quizá sea la causa principal de la inversión en obra pública y los poblanos estemos en deuda con la Cacho.
*Raymundo García García es mexicano, catedrático, investigador y doctor en Ciencia Política.
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