Desaparición de la Gran Comisión en el Congreso del Estado
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Raymundo García García*


El Poder Legislativo de Puebla, construido para operar a favor de un sistema autoritario y con el ejercicio del poder público de tipo presidencialista primero, y gobernadorista después de la derrota del PRI en la presidencia de la república en el año 2000, en las pasadas elecciones el destino lo alcanzó y de un día para otro su estructura organizacional, funcional y operativa se volvió obsoleta.



La decisión de los ciudadanos el pasado 4 de julio, evitó la aparición de un gobierno dividido, al que apostó el PRI. Esto es el deseo de que la Gubernatura la ganara Moreno Valle y el Congreso del PRI, la apuesta estuvo sentada en el aprovechamiento de las pugnas internas en el PAN, que al final de cuentas muestran una explicación parcial de porque el gobernador electo gana 19 distritos mientras que sólo se ganan 14 distritos de mayoría por la coalición compromiso por Puebla. Aunque de cualquier forma, la firma del convenio de los partidos coaligados hizo repartos que no necesariamente permitirían al PAN alcanzar por sí solo una mayoría sobre el PRI salvo ganar más de 21 distrito. Los resultados al final de cuentas distribuyen los 41 diputados de la LVIII Legislatura en general en 18 a Puebla avanza; 21 a compromiso por Puebla y 2 al PT. Pero lo interesante es la conformación de grupos parlamentarios en atención a la Ley Orgánica del Congreso, para construir la Gran Comisión, como principal órgano de dirección política y administrativa.

La Ley hasta hoy ordena “ARTÍCULO 40.- La Gran Comisión es el órgano colegiado de gobierno, encargado de dirigir y optimizar el ejercicio de las funciones legislativas, políticas y administrativas que tiene el Congreso del Estado. En la segunda Sesión del Primer Periodo Ordinario de Sesiones y para todo el ejercicio constitucional de la Legislatura, se elegirán por planilla y en voto secreto, a ocho Diputados con derecho a voz y voto, que integrarán la Gran Comisión, de ella formarán parte cinco Diputados del Grupo Parlamentario mayoritario, dos Diputados de la primera minoría y un Diputado de la segunda minoría; además los Coordinadores de los demás Grupos Parlamentarios con representación en el Congreso del Estado, participaran con voz, pero sin voto. El Presidente será un Diputado del Grupo Parlamentario mayoritario, quien tendrá voto de calidad…” 

En atención a esta disposición sí el futuro grupo parlamentario del PRI se integrará con 17 diputados, el PAN con 11, el PANAL con 4, el PRD con 3, Convergencia con 3 y el PT con 2. De donde el PRI nombraría al presidente y 4 diputados, el PAN 2 diputados y el PANAL 1 diputado. Por ello, el PRI se soba las manos para quedarse con la administración del Congreso, pero no será así porque la construcción de la Gran Comisión es resultado de una ley  que rebasó la decisión de la ciudadanía.

Además dentro de las facultades de la misma futura legislatura, está la ventaja de que  no se trata de una disposición Constitucional, que su actualización exige votación calificada de las dos terceras partes; sino que, la Ley se puede modificar, se puede reformar, con el voto de la mayoría, que unida la Coalición como parte del nuevo Soberano en el peor de los casos, tendrá por lo menos 21 votos frente a 20. Entonces la suma de los partidos de la coalición cuenta con los votos suficientes para reformar la Ley Orgánica y su reglamento interno, e impulsar por fin, la modernización del órgano de dirección política del Congreso. Y  no hay otro camino, que la creación de un órgano de coordinación y dirección política plural y alternativo, tal y como sucede en el Congreso de la Unión y en otras entidades federativas.

El voto de los poblanos fue la expresión de nuestro ejercicio como poder soberano, que ha mandatado a las instituciones públicas que se respete esa decisión, y por lo mismo, es necesario, que no se espere a que la LVIII legislatura inicie sus actividades con tropiezos; el ex candidato a gobernador del PRI ha afirmado de manera plausible que el interés de los poblanos es más grande que el de él y por supuesto que el de cualquier grupo de interés; por lo tanto, la actual LVII Legislatura, tiene en sus manos una responsabilidad histórica, de aprovechar que le restan dos periodos ordinarios de sesiones: el del 15 de octubre al 15 de diciembre y el del 1º  al 14 de enero de 2011, y que no debe ser sólo para aprobar la cuentas del gobernador hasta el mes de diciembre de 2010, sino que debe atender la decisión del pueblo y construir las condiciones para que la próxima legislatura sirva verdaderamente al interés de los poblanos, sustituyendo la Gran Comisión por una Mesa de Coordinación política..

*Raymundo García García es mexicano, catedrático, investigador y doctor en Ciencia Política.

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