LAS IDEOLOGÍAS SON MORTALES Y EL DINERO ES ETERNO
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martinez garcilazo.jpgLAS IDEOLOGÍAS SON MORTALES Y EL DINERO ES ETERNO
Roberto Martínez Garcilazo*

Por la violencia de los enfrentamientos entre los profesionales pareciera que la verdadera lucha por el poder es la que ocurre antes de la elección constitucional y que, en consecuencia, la acción ciudadana electoral del próximo 4 de julio sólo será una confirmación ritual o escénica de la correlación de fuerzas y equilibrios que se dirime en estos días.



En esta perspectiva, los ciudadanos comunes realmente no elegiremos, sólo haremos como que elegimos porque otros ya lo hicieron previamente y ya tiene a los ganadores.

Ese día, el de las elecciones, seguirá en marcha la gran maquinaria invisible que por medio de la operación de los programas sociales de normalización de la pobreza y de la manipulación del padrón electoral producirá el resultado deseado:  las delegaciones federales, el SNTE y el presupuesto presidencial por un lado; el gobierno del estado y sus partidos por el otro.

La diferencia distintiva es que al frente del segundo grupo está un político de un talento extraordinario (no te equivoques, lector, estoy hablando de Mario Marín Torres).

Estamos excluidos del ámbito de la toma de decisiones, por esta facultad pertenece a los poderosos, no a los comunes y corrientes.
Y  entonces, ellos sólo juegan con nuestras esperanzas de una vida mejor para nuestra  familia (perdonen, lectores, la cursilería, pero no hay manera más directa de formular la cuestión).

Y nos prometen desaparecer impuestos, otorgarnos créditos financieros, trabajos bien remunerados y con seguridad social, educación y salud y -¡Oh paradojas!- aunque sabemos que no cumplirán hacemos como  que les creemos por que necesitamos para vivir ese placebo de la falsa esperanza.

Y los elegantes señores descienden de sus camionetas de más de medio millón de pesos y avanzan enérgicos en las encuestas –elegantemente ataviados con trajes cortados a la medida y corbatas europeas exclusivas-.

Acuden presurosos a desayunos de trabajo en hoteles de cinco estrellas –facturan a nombre del gobierno-, declaran solemnes ante los anuentes micrófonos de los medios electrónicos, dictan columnas, sugieren despidos de reporteros que no entendieron la línea, agradecen sustanciosamente la buena disposición de lo que si entendieron las necesidades de Puebla y los que menos tienen.

Pero también por medio del dinero se disuelven las diferencias personales irreconciliables. Finalmente –y esta es la última modita verbal de los cínicos- las ideologías son mortales y el dinero es eterno.

Todo esto ocurre ante nuestros ojos, pero no podemos participar del espectáculo.

A los comunes y corrientes sólo nos toca -¡Oh locus naturalis!- mirar y admirar y, en la fecha prevista – como buenos ciudadanos- votar.

*Roberto Martínez Garcilazo es poeta y escritor poblano, director de Literatura, Ediciones y Bibliotecas de la Secretaría de Cultura de Puebla. 

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