¿Por qué a la Derecha?
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24 de marzo de 2017

Desde que la Ciencia Política abandonó los cubículos universitarios para ganar la calle, es decir, los medios, tanto escritos como audiovisuales y convertirse así en (ciencia) POP –como anteriormente la Medicina y la Psicología-, disminuyó consecuentemente su profundidad de indagación y explicación al no tener ya sentido fundamentar prolijamente sus hipótesis y conclusiones para un público que, pese a sus pretensiones “académicas”, no iba a tomarse el tiempo ni tenía la disciplina y experiencia necesarias para llegar al fondo factual de los fenómenos que “estudiaba”.

Aún más: tenía que hacerlo sólo en términos de saber vulgar, de cultura de masas, a fin de ser medianamente comprendida por éstas, teniendo incluso en ocasiones que “hablar en necio”, como aconsejaba Lope. De la perspectiva filosófica –de la Historia, la sociedad o la vida-, la única que pondría en su justo contexto casos y situaciones particulares y mostraría alternativas y salidas, ni qué hablar…

Esta es la deslucida condición de los académicos pop de la (sociología) política, los “politólogos” (¿?), tan parecidos en la práctica a los cronistas o narradores de partidos y, como éstos, incapaces de estimular el sentido crítico de sus seguidores, sólo que en cuestiones mucho más graves y trascendentes que un simple marcador –score- deportivo.

Así, la actual pregunta de por qué en elecciones recientes, el electorado se cargó hacia la Derecha, queda en el misterio… para ellos, pues la respuesta está precisamente en ese segundo plano que no alcanzan o quieren ver. Primero, ¿de qué electorado concreto se trata?, ¿cuál es su procedencia social? Porque la sociedad misma es sumamente diversa y las ideologías particulares de los distintos grupos que la componen lo reflejan. Cuando sujetos tomados por estudiosos serios salen con que “se equivocaron las encuestas”, es tiempo de acudir a otros expertos, pues para eso basta con cualquier conductor de programas de concurso tipo CIEN MEXICANOS –o latinos, miamitecos o cualesquiera otros- DIJERON, donde no cuentan los hechos sino la opinión pública: lo que la gente desinformada cree saber.

Un segundo factor, que resulta aún más interesante, tiene que ver con la Historia política de las “democracias occidentales” y su gobernabilidad, es decir, que son democráticas ma non troppo, pues no sobrepasan los límites objetivos que les impone el Capitalismo. Es una doctrina desarrollada hace 40 años por los teóricos orgánicos del Sistema para prevenir Movimientos sociales radicales como los acaecidos la década de los ’60 en esas mismas “democracias” (sic).

Reducida al mínimo, consiste simplemente en hacer votar a quienes deben votar, dirigiéndose a un electorado a modo para mantener o cambiar lo que al Sistema convenga, desestimando las voces –así sean la mayoría- que disientan de lo ya decidido en la Cúpula. En el caso de los Estados Unidos –de América-, ese electorado es el proletariado WASP –White Anglo-Saxon Protestant-, obreros y trabajadores blancos nativos que, aún venidos a menos, conservan sin embargo su fuerza (física), tesón, espíritu de competencia y apego a valores familiares y tradiciones… aldeanas, para decirlo de algún modo, todo lo contrario de los intelectuales, críticos, independientes, con conceptos sociales, laborales y familiares propios, no determinados por alguna escatología trascendental como Dios, el Destino Manifiesto o algún equivalente, es decir, la misma clase de personas que hace 50 años promovieron los Derechos Civiles de negros, mujeres y homosexuales y el fin de la Guerra de Vietnam.

Nada nuevo, entonces, salvo las personas en uno y otro bando y un Estado que favorece a las que le son afines en detrimento de las que no. En cuanto a la DEMOCRACIA como posibilidad, la cuestión (filosófica) sigue abierta a pesar de los politólogos que ya la dan por acabada –en los dos sentidos-.

Imagen: wp.com

 

Fernando Acosta Reyes (@ferstarey)  es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.