INFLUENZA IMPREDECIBLE
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martinez garcilazo.jpgINFLUENZA IMPREDECIBLE

Por: Roberto Martínez Garcilazo*

Una civilización que se muestra incapaz de resolver los problemas que suscita su funcionamiento es una civilización decadente. Una civilización que elige cerrar los ojos ante sus problemas más cruciales es una civilización enferma. Una civilización que hace trampas con sus principios es una civilización moribunda. Discurso sobre el colonialismo. En “Para leer a Aimé Césaire”. FCE. Selección de textos de  Philippe Ollé-Laprune.

 

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En estos días, vivimos una doble crisis: la epidemiológica y la de operación de la administración pública. Esta última se expresa a través de la disonancia cognitiva, de la falta de correspondencia entre la información que se posee  y los actos que se realizan –o los que se omiten.

La gravedad de la situación es palmaria, no queda la menor duda, después de la declaración de alerta mundial, por los brotes de influenza porcina registrados en México y Estados Unidos,  de la directora general de la OMS, Margaret Chan: Estamos ante una pandemia potencial, una situación muy grave, cuya evolución es impredecible. Complementariamente,  las autoridades de salud de los EEUU, Argentina, Costa Rica, Nicaragua, Perú y Colombia se han declarado en alerta ante la enfermedad.

En Puebla también es grave la circunstancia. Vean si no: vivimos a sólo una hora y media de la mayor fuente de contagio de la influenza porcina; miles de poblanos trabajan o estudian en la ciudad de México y viajan de ida y vuelta cotidianamente;  se ha iniciado un proceso migratorio de habitantes del Distrito Federal hacia los estados de Puebla, Tlaxcala y Veracruz (esta semana será la de la aparición de casos en Puebla).  

El fenómeno estrictamente epidemiológico puede ser agravado por la actuación de los órganos de administración publica. La coyuntura es un reto a su  capacidad de respuesta. La epidemia afecta todos los ámbitos de la vida del país. Es absurdo esperar. Se debe actuar. No se deben convertir en focos de infección espacios institucionales como las universidades y las escuelas de educación básica: se deben suspender sus actividades. Además es urgente la instalación del Consejo Estatal de Protección Civil y la consecuente declaración de emergencia.  En el momento de enviar esta nota a la redacción me entero de que los Servicios de Salud de Veracruz reportan su primer caso de influenza y mantienen en observación a 23 pacientes sospechosos de portar el mal. En Veracruz, se decretó la alerta (el viernes) antes de que apareciera el primer caso (el domingo).

Ebrard declaró que se vivía en riesgo de salud máximo. Felipe Calderón otorgó, por medio de un decreto, facultades extraordinarias para Secretaría de Salud para enfrentar la emergencia epidemiológica por encima de los derechos humanos de los mexicanos. José Ángel Córdova Villalobos, el Secretario de Salud de México insistió en la necesidad de que haya colaboración para disminuir las fuentes de contacto mediante la suspensión total de actos en espacios cerrados o abiertos de cualquier tipo, como centros de culto religioso, estadios, teatros, cines, bares y discotecas donde se generen aglomeraciones.

Y Cinemex cerró sus salas. En la basílica de Guadalupe se ofició misa a puerta cerrada. La UNAM cerró sus puertas. La SEP suspendió  clases hasta el 6 de mayo. Discotecas y antros cerrados,  misas a puerta cerrada, bodas canceladas, futbol sin público presente: la vida de la sociedad en el Distrito Federal, Veracruz y el Estado de México ha sido radicalmente modificada para enfrentar la contingencia sanitaria.

De no atenderse  correctamente, este fenómeno epidemiológico se convertirá en político. Estamos en vísperas de elecciones federales. Esta coyuntura puede ser origen de un movimiento ciudadano semejante al del 1985, cuando los sismos paralizaron al gobierno de Miguel de la Madrid.

Por otra parte, es oportuno señalar que el gobierno federal actúa de la misma manera que las familias pobres con enfermo grave que requiere hospitalización: pide dinero prestado –sabiendo que no podrá devolverlo-  porque lo que gana no le alcanza para pagar eventualidades de gastos médicos.

¿Hemos fracasado como nación independiente? La semana pasada el gobierno federal anunció que contaba con 6 mil millones de pesos (seis millones de dólares) para enfrentar la epidemia.  Ayer  domingo, la misma fuente anunció que el Banco Mundial prestará 205 millones de dólares a México para ayudarle a combatir la influenza.

Esos 25 millones de dólares se destinarán a las necesidades más inmediatas, como la compra de fármacos y equipos médicos, especialmente para la detección y el diagnóstico de la enfermedad, dijo Carstens, el Secretario de Hacienda de México, en Washington, en una rueda de prensa en la que compartió la mesa de micrófonos con el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick.

Completando la exhibición de nuestro bajo desarrollo anotemos dos anécdotas: 1. El gobierno del Distrito Federal,  a través del Instituto de Ciencia y Tecnología del DF ofreció un millón de pesos a aquel que invente la vacuna contra la influenza porcina; y otro millón de pesos al que ofrezca el mejor método de diagnóstico. Y 2: el IFE a través del consejero presidente, Leonardo Valdés Zurita recomendó a todos los candidatos a puestos de elección popular no realizar mítines multitudinarios y "evitar concentraciones".  Como era predecible, no todos los partidos aceptaron la recomendación.

*Roberto Martínez Garcilazo es poeta y escritor poblano, director de Literatura, Ediciones y Bibliotecas de la Secretaría de Cultura de Puebla. 

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